YPF: del juicio millonario al cambio histórico de la matriz energética
Contador Carlos Ordóñez
La Cámara de Apelaciones de Nueva York revocó el fallo que obligaba a la Argentina a pagar más de 16.000 millones de dólares por la expropiación de YPF, desactivando uno de los mayores riesgos financieros que enfrentaba el país.
El origen del conflicto se remonta a 2012, cuando el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner expropió el 51% de la compañía sin realizar una oferta por el resto de los accionistas, como establecían los estatutos. A partir de allí, accionistas minoritarios —cuyos derechos fueron adquiridos luego por Burford Capital— iniciaron una demanda en Estados Unidos, aprovechando que la empresa cotizaba en Nueva York.
Más allá del juicio, la clave está en el contexto que llevó a esa decisión. Entre fines de los 90 y 2011, durante la gestión de Repsol, la producción cayó y la Argentina perdió el autoabastecimiento energético, registrando un déficit que superó los 6.000 millones de dólares anuales. La reestatización buscó revertir ese proceso.
Desde entonces, con el desarrollo de Vaca Muerta, el escenario cambió de manera significativa. El país volvió al superávit energético —que este año podría acercarse a los 10.000 millones de dólares— y proyecta exportaciones por hasta 50.000 millones anuales hacia el final de la década.
El fallo fue presentado por el gobierno de Javier Milei como un logro propio, aunque la estrategia legal fue iniciada en administraciones anteriores, con la participación de un estudio jurídico de EEUU -Sullivan & Cromwell- que resulto clave para revertir la sentencia en segunda instancia.
En definitiva, más allá del alivio judicial, el dato central es otro: la Argentina pasó de importar energía a convertirse en un potencial exportador global. El verdadero desafío ya no está en los tribunales, sino en consolidar ese cambio estructural.