(audio) Residuos electrónicos se transforman en herramientas de aprendizaje en Sierra Chica
La gestión de los residuos tecnológicos combina la protección ambiental con un fuerte componente de reinserción social. Según explicó Gabriel Francia, subsecretario de Gestión Ambiental, la municipalidad recolecta aparatos electrónicos en desuso —como televisores, microondas y computadoras— tanto en sus oficinas de la calle Güemes 630 como en el depósito especializado de Aníbal Ponce 2600.
Este flujo de residuos suele intensificarse durante eventos como el Mundial de fútbol, debido a que muchos usuarios deciden renovar sus pantallas por modelos más grandes y modernos.
El destino final de estos materiales es la unidad penitenciaria de Sierra Chica. A través de un convenio, los equipos se trasladan al presidio para alimentar los talleres de electrónica donde los internos aprenden a reparar y ensamblar dispositivos.
Esta iniciativa busca que los reclusos adquieran un oficio técnico que les brinde una alternativa laboral concreta una vez que recuperen su libertad, otorgando al mismo tiempo una segunda vida útil a elementos que de otro modo serían basura.
Sin embargo, el proceso tiene sus limitaciones técnicas y de seguridad. Los monitores viejos de vidrio o televisores de tubo que se encuentran destruidos representan un desafío logístico debido a su fragilidad y a la presencia de componentes peligrosos como el plomo.
Aunque la municipalidad recibe estos equipos para asegurar un tratamiento adecuado y evitar la contaminación, Francia aclaró que aquellos que están totalmente dañados o quemados no pueden ser utilizados en los talleres de capacitación, por lo que simplemente reciben la disposición final correspondiente.