(audio) Tatiana Lescano: entre la necesidad de diálogo familiar y el peligro de las armas en el hogar
La ex concejala y profesora Tatiana Lescano, compartió una profunda reflexión sobre la ola de amenazas y grafitis violentos que ha generado alarma en las instituciones educativas de la región y el país.

La docente planteó que la escuela funciona como una caja de resonancia de una sociedad que, con frecuencia, naturaliza y hasta celebra discursos de odio o actos de transgresión. Según su visión, no se puede hablar estrictamente de “violencia escolar” de forma aislada, sino de una institución que refleja la falta de cohesión y el clima de tensión que los adultos sostienen en otros ámbitos de la vida cotidiana.
Lezcano destacó la rapidez con la que los organismos y las escuelas han intervenido para generar espacios de debate con los estudiantes, subrayando que esta respuesta institucional es clave para llevar tranquilidad a las familias. Sin embargo, advirtió sobre la diferencia cualitativa entre las amenazas del pasado y las actuales, señalando que la presencia de armas en los hogares —muchas veces destinadas a actividades recreativas como la caza— añade un factor de riesgo real que no puede ser ignorado.
En este sentido, instó a los adultos a no ver a los adolescentes como “extraños” o seres inherentemente violentos, sino como hijos y nietos que necesitan, ahora más que nunca, espacios de contención genuina dentro del hogar.
La docente hizo un llamado a recuperar rituales básicos de comunicación familiar, como la charla sin celulares durante las comidas, el interés por el estado emocional de los jóvenes y el fomento de proyectos que los conecten con el futuro y el disfrute.
Para Lezcano, el límite del humor es el sufrimiento ajeno; por ello, enfatizó la importancia de trabajar la empatía desde la mesa familiar para que los chicos comprendan que ciertas acciones no son chistes, sino actos que dañan a la comunidad.
Concluyó que, frente al hastío y la desesperanza que muchas veces proyectan los mayores, es responsabilidad de los adultos demostrar afecto y asegurarles a los jóvenes que existe un mañana por el cual vale la pena esforzarse.