(video y audio)Túnez hoy: Cuando la dignidad no mejora, la Historia vuelve. Carlos Ordóñez

29 abril, 2026

(video y audio)Túnez hoy: Cuando la dignidad no mejora, la Historia vuelve. Carlos Ordóñez

Túnez fue el país donde comenzó la Primavera Árabe en 2010, tras la inmolación de Mohamed Bouazizi, un joven vendedor ambulante humillado por autoridades municipales que le habían decomisado su mercadería. Aquella protesta desató la caída del presidente Zine El Abidine Ben Ali, que llevaba 23 años en el poder, y encendió una ola de cambios en el mundo árabe.

Quince años después, Túnez vuelve a mostrar señales de desgaste social. En un tren suburbano deteriorado, con cobro manual y escasa frecuencia, ante nuestra atonita mirada, dos adolescentes fueron obligadas a bajar del tren por no poder pagar un boleto mínimo. Una escena pequeña, pero simbólica: el funcionario menor castigando al ciudadano menor. El actual presidente Kais Saied llegó al poder como outsider, con discurso antisistema y fuerte rechazo a la vieja dirigencia. En ese punto recuerda a otros fenómenos globales de voto bronca, aunque su perfil es más nacionalista y presidencialista que liberal. Desde 2021 concentró poder y recibió críticas por retroceso institucional.

La economía tunecina se sostiene en turismo, textiles, agricultura, aceite de oliva, manufactura y fosfatos, mineral clave para fertilizantes. Pero arrastra bajo crecimiento, desempleo y servicios públicos débiles. Además, depende de energía importada, aunque mantiene combustibles subsidiados: la nafta esta a US$ 0.90 por litro, bastante menos que en nuestro pais. Y allí aparece una paradoja incómoda para los argentinos: Túnez, sin grandes reservas petroleras, vende combustible más barato que un país productor como Argentina. En Túnez el costo no siempre aparece en el surtidor; aparece en el déficit, la deuda o el deterioro estatal.

Hace 16 años en Túnez empezó una revolución por un vendedor ambulante humillado, hoy en un tren viejo, presenciamos a dos chicas bajadas de manera humillante por no poder pagar el boleto. La gran enseñanza es: cuando la dignidad cotidiana no mejora, la historia nunca termina.