(audio)Insomnio y mente acelerada
Llega la noche, el cuerpo está cansado… pero la mente no se apaga. Pensamientos que aparecen en fila, repasos del día, anticipaciones del mañana, conversaciones imaginarias. El insomnio no siempre es la falta de sueño: muchas veces es exceso de pensamiento.
En consulta, una de las frases más repetidas es: “no puedo dejar de pensar”. Y es que la noche tiene algo particular, cuando el ruido externo baja, el interno sube. Todo lo que durante el día logramos distraer, postergar o evitar, encuentra su momento para hacerse presente.
La mente acelerada no es casual. Suele estar asociada a estados de ansiedad, a preocupaciones no resueltas o a una autoexigencia constante. Es como si el cerebro intentara, a último momento, ordenar, controlar o anticipar todo lo que no pudo procesar durante el día. Pero ese intento de control termina generando el efecto contrario: más activación, más alerta, menos descanso.
Muchas personas asocian el momento de ir a dormir con una especie de “rendición”. Apagar el día implica soltar el control, y eso puede resultar incómodo cuando estamos acostumbrados a estar en modo constante de hacer, pensar y resolver. El problema no es pensar. El problema es no poder frenar. Y cuanto más luchamos contra esos pensamientos, “tengo que dormirme ya”, “no puedo estar así”, más se intensifican. La mente no responde bien a la presión.
Entonces, no se trata de obligarse a no pensar, sino de cambiar la relación con esos pensamientos. Poder registrarlos sin engancharse, darles un lugar durante el día para que no invadan la noche, y construir pequeños rituales que le indiquen al cuerpo que es momento de bajar.
Escribir antes de dormir, reducir el uso de pantallas, sostener horarios regulares o simplemente habilitar espacios de pausa durante el día, pueden hacer una diferencia. Pero sobre todo, es clave entender que el descanso no empieza cuando apoyamos la cabeza en la almohada, sino en cómo vivimos nuestras horas previas.
Dormir bien no es solo una cuestión biológica. También es emocional. Y muchas veces, lo que no nos deja dormir no es la falta de sueño… sino lo que no nos estamos permitiendo procesar.
Segmento “Mente Abierta”. Lic. Anahí Peetoom. Mp n°40268.