Los indicadores mejoran, pero el bolsillo espera – Carlos Ordóñez
La economía argentina muestra algunas señales positivas que el Gobierno destaca con frecuencia. La inflación continúa desacelerándose, el riesgo país se redujo respecto de los niveles observados meses atrás y el equilibrio fiscal sigue siendo uno de los principales objetivos oficiales.
Sin embargo, cuando se observan el consumo, la actividad comercial y el bolsillo de las familias, aparecen señales diferentes.
La pregunta es simple: si algunos indicadores mejoran, ¿por qué el consumo todavía no logra recuperarse?
Parte de la respuesta está en el poder adquisitivo de los salarios. Muchos convenios colectivos aún no recuperaron la pérdida sufrida frente a la inflación acumulada desde diciembre de 2023. Los empleados de comercio, por ejemplo, continúan mostrando un retraso cercano al 20% respecto de la evolución de los precios. En otros sectores privados la situación es similar, mientras que en buena parte del empleo público el deterioro ha sido aún mayor.
Pero además existe otro factor que ayuda a explicar la debilidad del consumo. Los servicios aumentaron más que los ingresos. Energía eléctrica, medicina prepaga, telefonía, internet y otros gastos esenciales ocupan hoy una porción mayor del presupuesto familiar que hace dos años.
Como consecuencia, muchas familias destinan una parte creciente de sus ingresos a cubrir gastos fijos y disponen de menos recursos para el resto del consumo. Dicho de otra manera, aunque la inflación se desacelere, una parte importante de los ingresos termina absorbida por servicios que aumentaron por encima de los salarios.
Por eso hoy conviven dos realidades. Por un lado, algunos indicadores económicos muestran mejoras evidentes. Por otro, gran parte de los trabajadores y jubilados todavía no percibe una recuperación equivalente en su capacidad de compra.
La discusión económica comienza a trasladarse desde la inflación hacia la distribución del ingreso. Porque tan importante como estabilizar la economía será determinar quiénes logran beneficiarse de la recuperación y cuándo esos avances llegarán efectivamente al bolsillo de la mayoría de los argentinos.
La inflación baja y la estabilidad son condiciones necesarias para crecer. Pero la recuperación difícilmente termine de consolidarse mientras una parte importante de los salarios continúe rezagada frente al aumento de los servicios y del costo de vida.