(audio)El Pozo de los Milagros de Tucumán: un santuario que conmueve a miles de fieles

8 junio, 2026

(audio)El Pozo de los Milagros de Tucumán: un santuario que conmueve a miles de fieles

Ubicado en Trancas, 75 kilómetros rumbo a Salta desde San Miguel de Tucumán y vinculado a la figura de San Francisco Solano, se  halla el Pozo de los Milagros, quien según dice la tradición allí, alrededor de 1590, hizo brotar agua en medio de una intensa sequía al clavar su bastón en la tierra. Desde entonces, miles de personas visitan el sitio para buscar agua bendita, agradecer favores recibidos o pedir por la salud de sus seres queridos.

El médico Carlos Juárez, oriundo de Catamarca pero que reside en Tucumán, dijo sobre este caso, que ”confronta a la medicina, que ésta cura, cuando no puede curar acompaña y cuando no puede más consuela, y también tiene que orientar a Dios”.

“He visto y lo sigo viendo que hay muchísimos casos en los que la gente se cura: tuve pacientes con diabetes, con artritis reumatoidea, tumores cerebrales, pacientes con cáncer de colon, todas enfermedades incurables”

“El milagro es la firma de Dios, el cambio del orden natural; Dios no cura, cambia el orden natural”, explicó y citó que un amigo que tenia a su mujer con un problema en sus ojos, usaba lentes de contacto y luego de visitar el lugar estando en un hotel se los quiso sacar mientras veía TV y ya no los tenía”.

“La gente empezó a tirar monedas en el calicanto a modo de agradecimiento, pero se limpió para mantener la pureza del agua. Creo que este santo es el mimado de Dios porque lo que le pedimos nos lo da, y está ahí, hay que tener fe, fe ciega que en algo vamos a conseguir”.

“También en Metán, Salta hizo lo mismo, parece que era un santo bastante bravo, dijo Juárez, un investigador del tema sobre el mencionado lugar, ubicado en el norte tucumano, a pocos kilómetros de la ciudad de Trancas, existe un lugar que para muchos es sinónimo de fe, milagros y esperanza. Se trata del Pozo del Pescado, también conocido como Pozo de los Milagros, un santuario que desde hace más de 400 años atrae a peregrinos de distintos puntos del país.

“El agua no se pudre, a mí como médico me llamó mucho la atención, yo sé de pacientes curados, no mandados por mí necesariamente, pero la gente manda a la gente, y es algo tremendo

“Es un ambiente diferente, difícil de describir”, sostuvo finalmente.