(audio) El FMI aplaude, pero la recuperación no llega al bolsillo
Contador Carlos Ordóñez
La visita de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, dejó un nuevo respaldo al programa económico del gobierno de Javier Milei. El organismo destacó la baja de la inflación, el equilibrio fiscal y el ordenamiento de las principales variables macroeconómicas.
Pero la realidad cotidiana de buena parte de los argentinos sigue siendo distinta. El consumo continúa débil, la actividad económica no termina de despegar y muchas empresas trabajan con capacidad ociosa porque la demanda sigue siendo insuficiente.
La explicación principal pasa por el deterioro del poder adquisitivo de los salarios, el ajuste sobre jubilaciones y empleo público y el fuerte endeudamiento de las familias. Hoy, cualquier mejora en los ingresos suele destinarse primero a cancelar deudas antes que a consumir.
Del lado de las empresas, el problema tampoco pasa solamente por los impuestos. Aunque el Gobierno avanzó con desregulaciones y reducciones tributarias, la principal preocupación sigue siendo la falta de ventas. Sin clientes, no hay incentivos para invertir ni para ampliar la producción.
Al mismo tiempo, el Gobierno mantiene como prioridad el equilibrio fiscal, mientras la baja actividad también limita el crecimiento de la recaudación. Se forma así un círculo difícil de romper: poco consumo, poca producción, escasa inversión y empleo que crece lentamente.
Por ahora, el mayor dinamismo sigue concentrado en el agro, la minería, el petróleo y el gas, sectores fundamentales para generar divisas, pero con un impacto más limitado sobre el empleo y el mercado interno.
En definitiva, mientras el Fondo Monetario destaca el ordenamiento de la macroeconomía, la gran pregunta sigue siendo cuándo esa mejora llegará a la economía cotidiana de las familias. Porque para muchos argentinos la preocupación ya no es ganar más, sino conservar el trabajo y poder llegar a fin de mes.