Claromecó: alegría y emoción en el primer baño con la silla anfibia
Edith y Daniel Cobelli son un matrimonio que hace muchos años transitan por el difícil camino de no tener lugares accesibles. Oriundos de Vicente López, decidieron este año conocer Dunamar. Casi por casualidad, ayer se encontraron con los carteles que anuncian el espacio reservado para personas con movilidad reducida y hoy se acercaron al lugar. Edith quedó imposibilitada tras una operación de un tumor benigno que le extrajeron de la cabeza, pero que crecía en forma acelerada.
Hoy después de 14 años pudo bañarse en el mar, imposible describir la alegría y emoción que sintió ella y todos los que la rodeaban. Gracias a ello, decidieron quedarse por lo menos dos días más y volver a elegir esta Villa Balnearia a futuro.
Experiencia profesional
Cecilia Ferranti es quien propuso la idea de los baños accesibles, trabaja en el área en Alicante desde hace 12 años, cuenta con una larga experiencia en el trato y manejo profesional del tema.
Anoticiada de que Claromin también trabaja por la inclusión, decidió acercarse a ellos y luchar en conjunto. Tal es así que por medio de la Secretaría de Deportes consiguieron el aporte para la profesional para estar todos los días de 11 a 13 hs. a la altura de calle 30.
El propósito es poder cubrir el mismo horario que los guardavidas, pero se necesita demostrar lo necesario para poder conseguirlo. De todas formas, están felices porque ya es un comienzo.
La infraestructura para el baño accesible cuenta con un playón de estacionamiento propio, la rampa para sillas de ruedas, la bajada de madera, próximamente la carpa con piso de madera y por supuesto la silla anfibia.