¿Qué nos está pasando como sociedad?
Definitivamente, tenemos muchas cosas para replantearnos como sociedad… Algo, algo estamos haciendo mal, no quedan dudas. El hecho inhóspito que comenzó a hacer eco en nuestra ciudad ayer en horas del mediodía, marcó una ola de indignación en casi toda la población de Tres Arroyos, manifestada mayormente en las redes sociales y en dos marchas llevadas a cabo en menos de 24 horas, siendo la indignación de la gente el único saldo positivo que nos ha dejado este horrible suceso, lo que nos hace pensar que no todo está perdido.
¿Qué nos está pasando como sociedad? Me preguntaba ayer mientras intentaba dormir, imaginándome como eran las noches de esa pobre criatura de tres años, imposibilitado de defenderse y pidiendo a gritos por ayuda, sufriendo un abuso totalmente injustificable. Ahora, yo digo y me pregunto: ¿Qué pasaría si nadie denuncia este horrible suceso? ¿Si nada de esto salía a la luz? ¿Cómo sería la vida del pequeño Alejo con 18, 19 años? ¿Cuáles son los propósitos con los que afronta la vida repleta de abusos que le había tocado? Es inentendible, inexplicable, indignante. Estoy seguro de que el caso le partió el alma a más de uno, por suerte el niño fue atendido a tiempo, pero ese remordimiento no se lo quita nadie por el esto de su vida. Si, suena terrorífico, pero es la realidad…
El enfoque no debe hacerse sólo en que “pague el culpable”, tenemos que preocuparnos e interiorizarnos en el tema para que este tipo de cosas no vuelvan a suceder.
El parte oficial del director del Hospital dice que “los golpes y abusos son sostenidos en el tiempo”, es decir que la aberrante causa se viene prolongando desde hace bastante y le da un tinte más oscuro a la situación. Los derechos humanos de Alejo quedaron en el suelo.
Quizá, estos casos nos parecen de película, de ficción, irreales, porque no son de darse en Tres Arroyos, o por lo menos no son de público conocimiento. Una vez que nos enteramos que el hecho sucedió tan cerca de nosotros nos da cierto escalofrío y nos llena el cuerpo de impotencia y necesidad de que se haga justicia.
Veo tanta gente debatiendo por temas políticos, en mayor o menor medida, insignificantes, mientras el pobre Alejo estaba sufriendo este abuso inhumano del que tomamos conocimiento ayer, a veces nos preocupamos por cosas sin sentido y hay gente que tiene un sufrimiento mucho mayor y no somos conscientes de ello. Estos son los casos para manifestarse, para pedir que se haga justicia y comenzar a encaminarnos a ser una sociedad mejor.
¿Cómo empezar a cambiar esta situación? La educación es la respuesta, es el primer gran paso que debemos dar. Una persona educada y con el conocimiento de los valores y el respeto por la vida, por lo menos, pensaría dos veces antes de convencerse de realizar semejante crimen.
Realmente, siento mucho dolor, pienso en el qué será la vida de Alejo de ahora en más, seguramente mejor que lo que ha vivido en estos últimos meses, pero quedará con un recuerdo imborrable y un peso con el que va a tener que cargar toda su vida, un nene de tres años, sí. Que no le puede hacer mal a nadie, absolutamente a nadie.
Franco Bayúgar.