¿Mal de muchos consuelo de tontos?: el tránsito, un problema multicausal y de todo el país

22 julio, 2018

¿Mal de muchos consuelo de tontos?: el tránsito, un problema multicausal y de todo el país

Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito. Según la organización civil “Luchemos por la Vida”, 20 personas mueren por día; hay 7.213 víctimas fatales por año y unos 120 mil heridos de distinto grado y miles de discapacitados. Las pérdidas económicas del tránsito caótico y accidentes de tránsito superan los 10.000 millones de dólares anuales. Pero lo que aparece en la frialdad de los números no logra traducir la gran cantidad de historias humanas que se ven truncas por un siniestro vial, así como tampoco muestra la multicausalidad de una problemática que, por obedecer a factores muy diversos, es también difícil de resolver. Pasa en Tres Arroyos, donde los vecinos no dejan de sorprenderse por la cantidad de accidentes que los medios de comunicación reflejan cotidianamente, pero pasa, indubitablemente, en todo el territorio argentino.
Entre los múltiples factores que inciden en nuestro modo de circular por calles, rutas y áreas periurbanas hay muchos que seguramente pueden paliarse con decisiones políticas (nunca con enunciaciones ‘politiqueras’ o proyectos que no llegan a cristalizarse porque no se tienen en cuenta sus posibilidades de aplicación práctica) pero otros dependen de un cambio de paradigma que tiene a la toma de conciencia como eje principal. Hace pocas horas, precisamente a las 4 de la mañana de hoy, un violento accidente de tránsito tuvo lugar en la porteña Avenida del Libertador, frente al Campo Hípico y al Hipódromo de Palermo, con el saldo de 5 autos involucrados y una persona seriamente herida.
Allí, el conductor de un Toyota Etios color blanco, responsable del choque múltiple, sufrió golpes en las costillas y debió ser internado en el Hospital Fernández, ayudado incluso por quienes viajaban en uno de los autos contra los que impactó. Según los testigos (que viajaban en uno de los coches involucrados) el conductor estaba visiblemente alcoholizado. También relataron que “el conductor tiró una lata de cerveza cuando se bajó del auto”.
A pesar de los controles de alcoholemia, de los cuales el área de Tránsito de la Secretaría de Seguridad de Tres Arroyos da cuenta de manera frecuente a los medios, también en esta ciudad y sus alrededores hay conductores desaprensivos que, después de consumir alcohol y a sabiendas de que su capacidad de respuesta no será la misma, se lanzan a la vía pública sin medir las consecuencias. Es ampliamente recordada la tragedia de Cascallares, también obra de un conductor temerario, condición para la que el alcohol además no es estrictamente necesario. Y son cotidianos los efectos del escaso conocimiento de las normas de tránsito y la impericia para manejar que tienen muchos vecinos que circulan en motos de baja cilindrada, integrantes protagónicas de un parque automotor tresarroyense que va en crecimiento acelerado.
Dicen que el mal de muchos es consuelo de tontos, y sin dejar de advertir que es indispensable una política de control de tránsito eficaz y sostenida en el tiempo, también es fundamental tener la responsabilidad política de instalar los temas con la seriedad que merecen.