Golombek y Patricio Ferrario cerraron la Jornada de Ideas de AAPRESID
El científico y escritor Diego Golombek y el tresarroyense Patricio Ferrario, consultor educativo, con cuarenta años de experiencia educativa, cerraron la Jornada de Ideas, organizada por Aapresid, en la ciudad de Necochea.
¿Podemos construir un mejor sistema educativo? y ¿Podemos repensar la enseñanza? fueron las preguntas que le dieron eje a la presentación.
Ferrario: La educación se mejora desde abajo hacia arriba
Ante un colmado auditorio, Patricio Ferrario reflexionó sobre afirmaciones en materia de educación tomadas como verdades pero que al pasarlas por el filtro de la realidad escolar se convierten en mitos. El vínculo entre la escuela y la tecnología, medios masivos, redes sociales y hasta la inteligencia artificial. Las capacitaciones docentes y su efectividad como tales. Evaluaciones externas como PISA y Aprender en las que todo se reduce al resultado final.
“El vínculo entre la escuela y los medios se rompió. Los contenidos de hoy no necesitan que el que los consume sepa leer y escribir. Se les está transfiriendo el poder para que ellos operen como quieran. Muchas de las redes sociales que se usan diariamente son plataformas de negocios y en ellas se deposita el poder. La computadora está funcionando como una prótesis de la memoria. Lamentablemente el debate se reduce a si el alumno puede o no llevar el celular al aula”.
Ante el equivocado uso de las herramientas tecnológicas, frente a las que muchas veces el hombre se ve superado, Ferrario citó las ideas de Michael Fullan, especialista en educación canadiense para quien “La pedagogía es el conductor y la tecnología el acelerador”.
Capacitaciones docentes
Otro de los puntos tratados: su eficacia y utilidad para el desarrollo profesional y sus resultados en la calidad educativa. “Un sistema de capacitación debería empezar por comprender la cultura de la escuela en la que se dicta y tampoco debe ignorar o subestimar lo que los docentes saben y hacen. Tiene que resultar útil para la organización educativa, no para el maestro solamente. Hacerse de manera institucional, en equipo o interinstitucionalmente. Nunca de manera aislada. Apuntar a las debilidades de cada organización educativa. Partir desde un plan en el que se detecten las necesidades y desde ese objetivo ejecutar las planificaciones y evaluar su eficacia. Trabajar como lo hace un Director Técnico de fútbol que si tiene un problema con el arquero trabaja con él y no por eso todos los demás clubes debieran hacer lo mismo, no tiene lógica. Lamentablemente las jornadas se resumen a sí hay suspensión de clases o si soy docente y trabajo en dos escuelas en cual obtengo más puntaje”.
La calidad se construye o la calidad se controla fue el disparador inicial a la hora de hablar sobre las evaluaciones externas y su afán de uniformar “No sirve comparar las notas de un chico que vive en Boston, otro de Tokio con un alumno vive en la Villa 11.14. Nunca servirán estas mediciones reducidas a resultados finales si no se tienen en cuenta los contextos. En Finlandia la mejor escuela tiene un puntaje de 100 puntos sobre 100 y la peor, 93. Ahí está el punto. Eso es lo que hay que mirar. Cómo puedo hacer para no tener en Argentina la dispersión tan grande que tenemos”.
Volviendo al modelo finlandés donde el sistema educativo triunfa por su equidad, agregó, “En Finlandia la educación no se toca, es manejada por docentes, no es una cuestión política”.
“La educación se mejora desde abajo hacia arriba. Escuela por escuela, aula por aula y pupitre por pupitre. Así como la agricultura necesita de la lluvia y el sol, en educación necesitamos determinadas condiciones de paz, orden y tranquilidad”, afirmó
Desaprender lo aprendido: La Neurociencia y la opinión de Golombek
Diego Golombek invitó a los oyentes a modificar el cerebro para desaprender ideas y descubrir los beneficios de la Neurociencia Cognitiva en la educación.
“Hacernos las preguntas adecuadas y desaprender todo lo que tenemos que aprender de nuevo. De dónde salen las ideas? Este cuestionamiento nos lleva también a desaprender lo que sabemos de las ideas. Sólo así podremos innovar y mirar el mundo con ojos científicos. Pero cuidado con esta palabra porque innovar no significa crear algo que nunca existió. Todo lo contrario, es juntar dos cosas que estaban por ahí, dos mundos dispersos. Por ejemplo, durante miles de años convivieron la rueda y las valijas hasta que en la década del 70 se patentó la primera valija con rueditas. Eso es innovación y de eso se trata mirar el mundo con ojos curiosos”
“Aprender o desaprender no son cosas racionales. Nosotros pensamos que somos seres racionales y somos profundamente irracionales. No sabemos lo que es el mundo, sabemos lo que las puertas de la percepción dejan pasar. Los sentidos nos mienten y nosotros creemos entender el mundo desde esa trampa que nos generan. Son los sesgos cognitivos los que nublan las resoluciones que tomamos.
Sobre como la neurociencia puede ser aplicada en la educación hizo referencia a que el cerebro actúa sobre nuestro reloj biológico. “Las personas se dividen en alondras (matutinas) y búhos (vespertinas). Los adolescentes son buhos, su reloj biológico los lleva a preferir hacer todo de noche. Por tal motivo habría que repensar el horario del secundario”.
“Sabemos más ahora del cerebro que en toda la historia de la humanidad. Hay revistas científicas sobre neuroeducación pero mucho cuidado con la moda del neuro todo y la neuro chatarra”, advirtió.
Para Golombek la neurociencia puede realizar un aporte fundamental en la educación. “Tiene que existir un puente entre ellas. Como afecta el estrés, los nervios, el sueño y hasta la desnutrición. El aprendizaje es un recuerdo emocional, uno recuerda diferente si esta triste o con bronca”.
Para el cierre brindó su aporte sobre el papel fundamental de las emociones en el aula. “Empatía es sentir con otro. Meterse en la cabeza del alumno, entender que le pasa. Sin eso no hay trabajo, no hay educación ni relaciones humanas.”
Entrevista exclusiva a Diego Golombek
Biólogo, divulgador científico, especialista en cronobiología, investigador superior del Conicet y profesor de la Universidad de Quilmes, autor de libros. Todo eso y mucho más es Diego Golombek. Podría decirse que en nuestro país es uno de los precursores de este fenómeno que significa contar la ciencia de manera directa, fácil y llana.
¿Te sentís un precursor de esta nueva mirada hacia lo científico?
Precursor, no. Somos un grupo de científicos que hace rato nos proponemos contar lo que hacemos, es parte de nuestro trabajo y recientemente estamos encontrando más eco. Las generaciones jóvenes son más conscientes de que contar es parte de hacer ciencia. Tal vez las primeras no estaban tan de acuerdo con esto de contar pero eso ha cambiado, Tanto el público como los científicos, mediadores y periodistas científicos han creado una comunidad que hace casi obligatorio contar la ciencia.
¿Cómo surgió la idea de editar la colección de libros “Ciencia que ladra”?
ES un proyecto inicialmente académico que surgió en la Universidad Nacional de Quilmes con esta idea de que los científicos pudieran contar en primera persona y para un público muy general que estaban haciendo. El proyecto creció mucho, iniciamos con cinco libros y nos encontramos que había un espacio para contar la ciencia como literatura. Nuestras dos premisas para la edición de cada libro son; ser rigurosos y como se trata de libros vale también hacer literatura y pasar las páginas apasionadamente como si fuese una novela.
¿Qué consejo le darías a un profesor de Química o Física de una escuela secundaria para que pueda despertar una vocación científica en sus alumnos?
Uno es sus maestros de secundaria y eventualmente de la universidad por lo tanto, la responsabilidad de ese profe de ciencias es muy importante. Tiene que ser muy consciente de ese lugar de mentor. Conozco la Escuela Agropecuaria de Tres Arroyos y se que hay mucha pasión metida y que los chicos heredan y se impregnan de esa pasión.
La divulgación científica no reemplaza la enseñanza formal. Como mucho puede apostar a complementarla. Obviamente los docentes tienen que seguir con un programa determinado pero pueden aprovechar productos de la divulgación científica, audiovisuales, libros, noticias; que dan un puntapié inicial para entusiasmar al alumno.
La EATA tiene un bagaje práctico muy importante, no se habla de ciencia, se hace, se vive. Ahí ya tienen gran parte del camino allanado y recorrido. No es casual que la escuela siga ganando premios y que los pibes sigan haciendo cosas maravillosas.
¿Imaginaste esta popularidad?
Es raro ser reconocido viniendo de la ciencia que es una rama más retraída, más nerd, pero es maravilloso. Cuando un chico se acerca para decirme que yo influí en su vocación científica , me lleno de orgullo.