Carmen Pérez y el uso frecuente de palabras extranjeras: “Son símbolos de poder”
“El intercambio entre lenguas ha sido frecuente, creo que esto se reduce a una cuestión de prestigio, es como que se buscara acercarse a ello con la esperanza que se pegara algo de su distinción”, dijo la profesora Carmen Pérez, en contacto con LU 24.
Ejemplificó que “en la Antigüedad el griego era la gran lengua, en tanto el latín estaba plagado de helenismos que hemos heredado nosotros, por lo que no es una novedad tan “novedosa”; pensemos que tenemos palabras como tragedia, cátedra que son herencias de aquella época”.

“En el mundo contemporáneo la gran influencia de la lengua francesa, italiano, pero principalmente el inglés estadounidense, hace que nuestra lengua esté plagada de anglicismos. Frente a esta opción de palabras extranjeras, tengo mi particular concepto y crítica, pero si lo pensamos objetivamente hay dos posturas: una sumamente puristas, que antes de tomar un extranjerismo o un préstamo se trata de revitalizar una palabra o bien de traducirlas, con tal de ser más purista o normativista, y la que no puede ser reemplazada por otra se puede evitar. Por otro lado está la postura que implica la decisión de adoptar o no otra palabra, pero lo seguro es que siempre hubo intercambios, por interés o necesidad”, afirmó.
“No nos damos cuenta, porque las introducen subliminalmente, y creo que el idioma es un peligro porque no valoramos el peso de la palabra, el idioma es una dominación, en nuestra época estamos dominados por el idioma inglés-americano, que es el idioma del poder, y estoy segura que la lengua va de la mano del poder, tomamos las palabras porque nos las hacen tomar”, graficó.
Dijo que “en la Real Academia se resiste un montón porque uno va perdiendo la esencia, y lo primero que hacen los Reyes Católicos es unificar la lengua a través de la gramática de Antonio Negrillo, es poder, es terrible pero es así”.
“Hay cambios en la pronunciación también, algunas palabras son necesarias y otras no, y puso como ejemplo: gym por gimnasio, link por enlace; algunas deben pronunciarse como en origen, y otras palabras que son crudos, no están adaptados ni en la escritura ni en la pronunciación, como el japonés o el chino; insisto con que hay un abuso de extranjerismos porque lo aceptamos de algún modo, nos gusta parecernos pero no vamos a ser iguales”, concluyó.