Provinciales

Kicillof se reunió con Moyano: charla de contención y proyectos para la Provincia

02.10.2019 Leída: 370 veces

A las 9:30 del lunes, último día de septiembre, Axel Kicillof apareció por la sede de la Federación de Camioneros en Constitución para desayunar con Hugo Moyano, un encuentro que el jefe camionero buscó por varias vías y que, tras algunas dilaciones, finalmente logró concretar.

Moyano no ha sido el único a quien le costó tener su mano a mano con el candidato a gobernador que entre la campaña y los encierros con su staff para estudiar la gestión de María Eugenia Vidal, administra citas y horarios como bendiciones.
Pero, gestual, aceptó la invitación y fue de visitante a verse con Moyano que estuvo escoltado por Pablo, su hijo y adjunto -heredero y jefe operativo- en Camioneros, y Rubén "Cholo" García, del sindicato de municipales.
Kicillof llegó junto al tresarroyense Carlos "Cuto" Moreno, quien supo ser el número dos de Carlos Zannini hasta el 2007, luego llevó la firma K como apoderado en el PJ y tiene, desde hace años, un despacho como diputado provincial. "El Cuto" fue uno de los primeros en orbitar a Kicillof en la apuesta bonaerense y es, ahora, un escolta inevitable en las tenidas más políticas del candidato.
A la mesa se sentó, también, Gustavo Menéndez, intendente de Merlo y vicepresidente del PJ bonaerense, dirigente que en 2017 gestionó el reingreso de los Moyano al peronismo de la provincia, procedimiento que derivó en que Pablo se convierta en uno de los vice del partido. Se habían ido en 2011, luego de la reelección de Cristina: en ese momento, Hugo presidía el PJ provincial, cargo que ocupó por el ACV que en febrero de 2010 postró a Alberto Balestrini.
La charla entre Kicillof y Moyano fue, en el lenguaje del kicillofismo, un encuentro de contención. El candidato navega entre las demandas de los múltiples sectores del peronismo y gambetea, casi siempre con el mismo latiguillo, los planteos que le acercan.
Cuando alguien le acerca un nombre para "ayudarlo" en el gabinete bonaerense, Kicillof responde con la misma frase: "Traeme un proyecto y después vemos quien es la persona correcta para llevarlo adelante".
Moyano, parece, tenía ese dato porque no le propuso ningún nombre pero le contó, y le entregó, un proyecto vinculado al transporte en la provincia de Buenos Aires. Kicillof se llevó la carpeta y prometió estudiarlo.
Fue, más que nada, un encuentro para abrir el diálogo entre dos actores y sectores que no han tenido puntos de contacto. Kicillof apareció en la escena K durante el segundo mandato de Cristina cuando la relación con Moyano estaba definitivamente rota y el jefe camionero militaba, desde la CGT, un postura dura contra la presidente en un área que estaba en manos del entonces ministro: la reducción del impuesto a las Ganancias.
En modo candidato y/o dirigente, Kicillof pareció enterrar aquellas rencillas y moverse ahora con otra lógica: la de ordenador de un espacio diverso y multifacético como es el Frente de Todos (FdT) que en provincia de Buenos Aires tendrá más de 70 intendentes, repartidos en varios clanes, a La Cámpora que comanda Máximo Kirchner y, entre otros, al espacio de Sergio Massa.
Una postal de esa diversidad se vio horas después del encuentro Kicillof-Moyano, en Lomas de Zamora donde confluyeron, invitados por Martín Insaurralde, Máximo K, Massa, "Wado" De Pedro, el jefe cegetista Héctor Daer, Fernando "Chino" Navarro -operador todo terreno de Alberto Fernández- con intendentes y candidatos a intendente. Hubo, tras un acto de inauguración del hospital de Llavallol, un asado en el quincho MI (por Martín Insaurralde) con mucha charla y rosca, nombres y posiciones.
No estuvieron ni Kicillof ni ningún delegado directo suyo.
En paralelo, Kicillof consolida su relación con Alberto Fernández, con quien se vio hace unos días durante casi tres horas para contarle la situación de la provincia, que en el frente fiscal presenta, dicen a su lado, varios puntos críticos: no solo 80 mil millones que le faltan a Vidal para cerrar el año, según los datos de Kicillof, citó también un pago de deuda de 600 millones de dólares para las primeras semanas del 2020. (Clarín)