El “Laucha” cobró altura – Escribe: Omar Eduardo Alonso
El “Laucha” cobró altura. Mucho más altura de la que a diario afrontaba para hacer su trabajo, codeándose con los naturales peligros de un antenista.
Pero además, con la muerte de Vicente Luis Pedone se cierra un capítulo más en la rica historia del fútbol local que lo tuvo por protagonista durante muchos años.
Sus abuelos habían venido de Italia, y tuvieron once hijos. Don Vicente era pocero.
Sus padres fueron Vicente Pedone y María Alcira Rossi. Vicente fue sereno municipal.
La infancia de Laucha se desarrolló en lo que antaño se conocía como Barrio de Corea, que significaba peligro potencial y amplitud de espacios libres que favorecían los encuentros barriales de fútbol.
Completó sus estudios primarios en la escuela 24 y en sexto grado llegó a ser abanderado, aunque reconocía en entrevista realizada el 5 de julio de 2014 en el programa “esto es Historia” que era un chico travieso.
Comenzó a trabajar a los 9 años con el verdulero Sabino, colaborando en el reparto y venta domiciliaria.
Fue plomero y gasista; trabajó en Metalúrgica Daria; fue cocinero en el campo y trabajó con Metalúrgica Stiglish, que fabricaba antenas. En este caso ya tenía 18 años.
A los 20 se casó y pasó a trabajar como antenista con Fredy Wolfram, en tiempos en que se desarrollaba el servicio domiciliario de televisión mediante repetidoras. Era 1971 y esa relación se mantuvo durante 18 años.
Luego-relataba-pasó a trabajar solo e independientemente, siendo antenista hasta su retiro.
En el fútbol se inició jugando al baby en Olimpo y a los 15 años se incorporó a El Nacional, jugando en primera. En 1963 cuando tenía 20 años fue campeón con ese club.
Registraría participación en distintas instituciones, incluyendo Huracán, Loma Negra, un fugaz paso por Estudiantes de La Plata, etc declinando ofrecimientos para radicarse en otros lugares para privilegiar un intenso trabajo que se presentaba como antenista.
Integró la selección tresarroyense y jugó el campeonato argentino que se perdió en la final con Mar del Plata.
Recordó en la ocasión la colocación de una antena de 47 metros y ascensos a más de 70 metros sin haber experimentado contratiempos.
Desde hoy, el Laucha nos mirará desde arriba, pero seguramente mucho más alto.