Retratos: “la verdad es la única realidad” – Escribe: Omar Eduardo Alonso
No es este un espacio de opinión. En todo caso procuro abrevar en los datos históricos como para sostener alguna cuestión.
En consecuencia no me involucraré, aunque tengo criterio formado, en la ridícula cuestión de los retratos de los comisionados municipales.
En todo caso puedo aportar algunas reflexiones al respecto.
La primera, es mencionar la necesidad de separar el relato político de las realidades históricas con sus diferentes matices. No hay sector que esté en condiciones de arrojar la primera piedra.
La segunda, señalar que los enfoques históricos no pueden prescindir de la contextualización, es decir observar las condiciones del momento en que los acontecimientos suceden.
La tercera, es intentar no llevar a extremos las posiciones subjetivas, sobre todo cuando no se ha sido protagonistas efectivos de los sucesos que se pretenden juzgar.
Hechas estas reflexiones, me parece interesante repasar algunos datos vinculados con la historia.
No siempre los comisionados municipales fueron consecuencia de golpes militares o cívico-militares, aunque si hubo algunos. En muchos casos fueron derivaciones de pujas políticas, cuyas contradicciones han condicionado el devenir democrático del país.
Las conductas pendulares han sido una constante, lo mismo que las conspiraciones y traiciones, en muchos casos en la búsqueda del poder por el poder mismo.
En ese camino, hay situaciones que mejor no olvidar, como por ejemplo que algunos líderes políticos del mayor fuste nacional fueron partícipes de conspiraciones y hasta de golpes militares.
Ciertamente los comisionados no surgieron en ningún caso de la voluntad popular, pero repasando la historia se puede observar que en muchos casos generaron progresos que nunca igualaron varios intendentes electos.
En su mayoría fueron ciudadanos honorables que prestaron servicios pensando—quizás equivocadamente—que debían asumir esa responsabilidad para evitar la persistencia de alguna intervención ajena a este medio, fuera militar o no.
Algunos datos
Sin pretender una precisión absoluta, incluso porque la documentación disponible es muchas veces contradictoria, me parece interesante repasar algunos datos.
Tomado al azar el período 1918-1993 se puede contabilizar que hubo 64 gestiones municipales de distintas orientaciones políticas o autoritarias, es decir que hubo 64 intendentes, comisionados o interventores.
De ese total, 29 fueron comisionados, es decir un poco menos que la mitad, que actuaron en situaciones particulares y con lapsos diversos, algunos muy brevemente y algunos interinatos.
El dato no es menor, mucho menos si se observa que varios de los ciudadanos que fueron comisionados, es decir no electos por voto popular, luego fueron intendentes ratificados por la ciudadanía en las urnas.
Podría dar nombres, pero no me parece apropiado para no herir susceptibilidades, aunque sí me parece interesante hacer algunas consideraciones generales y en algún caso hacer mención específica.
Un repaso en la historia lugareña permite detectar que varios comisionados concretaron iniciativas beneficiosas para la población largamente anheladas y postergadas por pujas políticas de diversa naturaleza.
Quizás el ejemplo que más rápidamente salta a la memoria, es lo relativo al sistema de agua corriente que fue definido por el comisionado Pedro Aguirre, quien se hizo cargo de la conducción municipal tras el golpe militar de 1955.
Un médico prestigioso con una simpatía política definida, cuya figura fue reivindicada muchos años después al imponerse su nombre a una sala barrial de asistencia sanitaria.
Podría continuar con los ejemplos, pero sería fatigoso para una columna de este tipo.
Se me ocurre un ejemplo más cercano en el tiempo.
El de Angel Amer Cortese que impuso a su gestión una marca de austeridad que puede ser ejemplo para muchas administraciones democráticas, además de una vocación de servicio poco frecuente.
Creyó en la función pública y la atención de su salud la confió plenamente al Hospital Pirovano, hasta su muerte.
¿Hay alguna duda al respecto? Si la hubiera, bastaría repasar las crónicas periodísticas que reflejaron su funeral y la respetuosa y masiva despedida que la población le brindó en toda la trayectoria del féretro hasta el cementerio municipal.
Conclusión: no se trata aquí de defender gobiernos de facto ni mucho menos. Me parece que de vez en cuando es bueno mirarse al espejo, reflexionar y darse un baño de humildad. Dedicar la función pública a resolver los problemas importantes de la comunidad.
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