El Pato de Mogotes: un lugar con mucha historia en Mar del Plata
Mide siete metros, es un ícono y referencia para quienes transitan por Punta Mogotes en Mar del Plata: El Pato, una casa que nació como un lugar de venta de rollos de fotografía y revelado, comprada en 1972 por Ana María Mateos y su esposo belga Guibert Englebienne, provenientes de La Plata, quienes le dieron su impronta familiar, la que hoy día continúa.
FM Ilusiones habló este lunes con su hijo Cristian, quien afirmó que la compra se dio en la fecha indicada, y manifestó que la imponente estructura “ha tenido muchas modificaciones a lo largo del tiempo, como por ejemplo los cambios en la vestimenta que desde siempre contó con sponsors, la primera vez con los rollos Kodak y la cámara; era primero un pato más parecido al Pato Donald, que estuvo vestido en el ´78 con la camiseta argentina”
“Convengamos que era bastante poco agraciado”, argumentó y explicó por qué fue modificado: “se cambió un poco la posición de los brazos ya que tenía una caja en una de sus manos con los rollos y en la mano apoyada, un rollo Kodak”.
Se desconoce quien hizo la estructura, que ya es parte del folklore local: se generaron mitos y leyendas sobre desde cuándo está El Pato, lo que ayuda. Se cree que el nombre salió de los patos que había en la laguna de Punta Mogotes, “pero no sabemos quién lo mandó a hacer y por qué”, sostuvo Cristian.
“En pandemia le pusimos un barbijo para generar conciencia” dijo y resaltó que “ahora con el avance de la tecnología, tenemos una Instacam que saca fotos, luego las procesa y la gente se la puede llevar, y también por supuesto que con los celulares es más fácil llevarse de recuerdo el paso por el lugar”.
“Vamos a lanzar el 2 de enero la posibilidad de que quien pase se saque una foto y, con la Inteligencia Artificial, El Pato tenga la vestimenta que la persona quiera”, adelantó y confirmó que “fue y es un punto de referencia: los colectivos decían “hasta El Pato”, y los taxistas tenían la tarifa medida “hasta El Pato de Mogotes”, expresó.
“Las inclemencias del tiempo fueron degradando la figura original y debió ser restaurada en varias oportunidades para asegurar la permanencia. Hubo cambios, ya que hace 30 años uno quería comprar cámaras, rollos o hacer revelados; luego funcionó un video club y hoy lo que ofrecemos son artículos de playa, desde ojotas, juegos, toallas y gastronomía, además de los patitos de resina que se venden como souvenir, de 10 cm de altura con las distintas vestimentas que ha tenido el Pato”, concluyó.
