Qué comer cuando no tenés ganas de cocinar
Febrero suele ser un mes de transición. Para muchos es el regreso de las vacaciones, la vuelta a las rutinas y, en muchos casos, el reinicio de la actividad física. Después de un enero más relajado, con horarios desordenados y comidas distintas, es normal sentir que “hay que acomodarse otra vez”. La buena noticia es que no hace falta esperar a marzo para empezar.
Con el calor todavía presente y las obligaciones retomando de a poco, las ganas de cocinar suelen ser pocas. En este contexto, lo más importante es volver a comer con regularidad, aunque sean comidas simples. No se trata de hacerlo perfecto, sino de hacerlo ahora.
Una buena estrategia es elegir platos fáciles de armar. Ensaladas completas con verduras frescas, huevo, atún, pollo o legumbres ya cocidas son una opción práctica y nutritiva. También funcionan bien los sándwiches simples con panes integrales y carnes en lugar de fiambres, los platos fríos y las combinaciones rápidas que no requieren demasiado tiempo en la cocina.
Si se retoma la actividad física, aunque sea caminatas o ejercicios suaves, el cuerpo necesita energía. Saltearse comidas o “comer insuficiente” no ayuda y puede generar cansancio o falta de fuerza. Comer liviano no es comer menos, sino comer mejor.
Los desarreglos de enero no importan. No hay que compensar ni castigarse. Febrero es un buen momento para ordenar horarios, simplificar las comidas y volver a escuchar al cuerpo. Empezar ahora, aunque sea de a poco, siempre es mejor que esperar a marzo.
Lic. en Nutrición Carolina Tedesco (MP 6764)
Divulgadora en salud y bienestar – Verano de 10, LU24 – Seguinos en redes para más novedades: @carotedesco_nutricion @modonutt