Guerra en Medio Oriente: petróleo volátil y presión sobre la economía – Carlos Ordóñez
El conflicto en Medio Oriente volvió a generar fuertes movimientos en los mercados internacionales, especialmente en el precio del petróleo. La tensión con Irán y las amenazas sobre el estrecho de Ormuz —uno de los pasos estratégicos del comercio energético mundial— provocaron un salto en la cotización del crudo y una elevada volatilidad en los mercados.
La semana pasada el petróleo se movía en torno a los 80 dólares por barril, pero con la escalada del conflicto llegó a superar los 100 dólares, para luego retroceder parcialmente. Sin embargo, los analistas advierten que mientras persista la incertidumbre geopolítica el precio del crudo seguirá mostrando fuertes variaciones.
El problema no es menor. Por el estrecho de Ormuz circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo, por lo que cualquier riesgo sobre ese corredor marítimo impacta de inmediato en la oferta energética global.
Cuando sube el petróleo, el efecto se transmite rápidamente al resto de la economía: aumentan los combustibles, suben los costos de transporte y logística y finalmente aparecen presiones sobre los precios de bienes y alimentos. En otras palabras, el escenario internacional vuelve a sumar tensiones inflacionarias.
Para Argentina este contexto tiene un doble efecto. Por un lado, precios internacionales más altos pueden significar mayores ingresos de dólares por exportaciones energéticas, en un momento en que el desarrollo de Vaca Muerta está consolidando al país como un actor creciente en el mercado petrolero.
Pero por otro lado, el encarecimiento de la energía también impacta en los costos internos y puede trasladarse a los precios de la economía local.