Alberto Pardo y el cambio en la tradicional firma inmobiliaria
Después de 55 años de constituir una sociedad que es sinónimo de negocios inmobiliarios en la ciudad y la zona, Castelli y Pardo pasará a ser simplemente Pardo. En la misma oficina de siempre, en la avenida Moreno 320, y con la nueva generación de la familia al frente. Alberto Pardo, socio de Carlos Castelli y cofundador de la firma original, aseguró a la radio que “él mismo, que se retiró hace un tiempo, era quien me insistía en que mi hijo Juan Francisco, contador que trabajaba en otro rubro, tenía que incorporarse a la firma. Después de un año de conversaciones eso se dio, y se incorporó mi nieto Ignacio, en ventas, de manera que ellos están al frente, con muchas ganas de trabajar, y a mí, que me rejuvenecen y me recuerdan a mi época cuando tenía esa edad, me toca hoy ser una rueda de auxilio”.
Castelli y Pardo comenzaron en otro tipo de actividad, una empresa de encomiendas a Buenos Aires, a la que luego le incorporaron la venta de perfumería por mayor, hasta que por recomendación de Antonio Romanó, hicieron el curso de martilleros y abrieron junto a él una oficina de venta de propiedades. “Las nuestras eran familias de clase media para abajo, pero con tan buen padrino como Romanó y con el entusiasmo por trabajar, nos fue muy bien y el rubro nos dio muchos beneficios”, aseguró.
“Uno ha participado del proyecto propio de la gente de lograr su propia casa, de empezar por comprar su terreno. Muchos de los que hoy tienen su casa habrán comprado el lote en alguno de los remates que hacíamos todos los domingos. Además abarcamos todo lo que es edificios, campos. Y en tantos años hemos pasado de todo, la situación económica alguna vez nos hirió, en 2001 tuvimos que vaciar la caja de ahorro porque por cuatro años no se podía vender una propiedad, pero pudimos mantener los colaboradores que teníamos y seguimos adelante”, reflexionó Pardo.
También hizo referencia a la incursión de la firma en la construcción de unidades. “Cuando Juan mi hijo tomó la posta, le dio un impulso muy importante. Hicimos diez edificios en tres años, y se vendió todo”, sostuvo. “Además acompañamos con los loteos, como el Médano Verde, de Claromecó, que es un barrio hermoso, y el San Agustín, en Tres Arroyos, que ya está por terminarse. Ahora estamos proyectando otros loteos para otra zona, que está en estudio, y siempre con mucho entusiasmo como el que nos da esta gente nueva”, finalizó.