Análisis atribuyen a un agroquímico la mortandad de animales en un campo de Chaves

24 septiembre, 2020 Leido: 3764

Análisis atribuyen a un agroquímico la mortandad de animales en un campo de Chaves

Una llamativa mortandad de animales, desde perros hasta caballos pura sangre, se produjo desde el 14 de agosto en un campo del Cuartel V, a 7 kilómetros de la planta urbana de Adolfo Gonzales Chaves, propiedad de la productora Ana María García. De acuerdo a los análisis efectuados en el contenido estomacal de uno de los animales muertos, y en suero extraído a dos yeguas que presentaban síntomas de intoxicación severa, la sustancia que provocó los decesos es el clorpirifós, de uso como insecticida y según la propia García, prohibido en varios países.

Se murieron, desde el 14 de agosto, un perro boyero de un año que se intoxicó comiendo las vísceras de las dos primeras yeguas muertas, decesos que en principio se atribuyeron a la edad. Pero luego, en no más de 48 horas, comenzaron a morir 11 yeguas, 3 preñadas; 2 potrillos de año, 1 potranca de año, 6 vacas, 1 vaquillona preñada, 1 ternera y otra perra boyero de un año y medio preñada. “Los análisis los hicimos en IACA, de Bahía Blanca, y luego hicimos una denuncia, por lo que participó la Policía Ambiental y una fiscal e ingeniera agrónoma. Pero lo importante es que se tome conciencia de que esto no se puede usar así nomás, además de que a nosotros nos hizo un daño terrible, sobre todo a mi hija que cría caballos con un esfuerzo terrible”.

Los animales fueron víctima de la deriva de la aplicación del insecticida que habría realizado un vecino, indicó García. “Hablé con él pero lo negó. Pero hay que tener mucho cuidado porque estos productos son muy peligrosos, contaminan el agua, no pueden venderse dentro de los pueblos, y se fumigan a pocos kilómetros de las casas”, sostuvo la productora.

Los síntomas visibles en los animales, juzgó García, “son rarísimos, es como si esto los secara por dentro, es algo contra la naturaleza. No se agusanan, quedan por días y días como si recién hubieran muerto”. Hasta el deceso, lo que padecen es salivación, incoordinación del tren posterior, arqueo de patas, sudoración, alta temperatura, hígado destrozado, inapetencia. “Se les secan los músculos, se atrofian, algunas quedan esqueléticas”, finalizó.

La productora consultó a investigadoras del CONICET que ya han hecho trabajos sobre contaminación con clorpirifós en esta zona.