Antes de la “revolución” tecnológica, estos tresarroyenses cuidaban la correspondencia local

14 septiembre, 2020 Leido: 1409

Antes de la “revolución” tecnológica, estos tresarroyenses cuidaban la correspondencia local

La figura del cartero tiene, en Argentina, nada menos que 249 años. Surgió para brindar celeridad al antiguo sistema de “postas” que, con el trabajo de los jinetes, permitía que la correspondencia llegue a sus destinatarios pero con las comprensibles demoras de la época. En Tres Arroyos también hubo carteros a caballo, y aunque desde alrededor de 1950 esa modalidad cambió por la menos onerosa bicicleta, la figura del repartidor postal que la dueña de casa esperaba a media mañana ansiosa por recibir buenas noticias de parientes lejanos, o los novios y novias aguardaban con expectativa, ha cambiado sustancialmente. Hoy, los carteros ya no distribuyen misivas amorosas o escritas con prolija caligrafía, acompañadas de fotos o pétalos de rosa, sino las más ingratas facturas de servicios o resúmenes de tarjetas de crédito.

Sin embargo, lejos de disminuir su movimiento, el Correo se ha reconvertido con el comercio online y los carteros siguen trabajando a full. Por eso, en este momento en que la reconversión tecnológica impacta en todos los ámbitos, no viene mal recordar cuando eran hombres los que, a mano y con gran compromiso, se ocupaban de recibir, clasificar y distribuir pedazos de la historia tresarroyense a través de la correspondencia.
La foto que ilustra este texto es de 1951, en el Correo de Tres Arroyos. Y están:
Arriba, de izquierda a derecha: Córdoba, Pla, Hidalgo, Maldonado, Cardozo, Fortunato, Menéndez. En el centro, Ferraro, Gargaglione, González, Larragione, Goetta, Bueno, Herrera. Y abajo, Piscicelli, Basualdo, Naranjo y Manzur. El jefe de brigada es Larragione y el guardahilos, Piscicelli.