(audio) Blas Fernández y el significado de tener un día oficial en honor a los héroes de Copetonas

6 mayo, 2026

(audio) Blas Fernández y el significado de tener un día oficial en honor a los héroes de Copetonas

La historia de Blas Fernández, sobreviviente del hundimiento del crucero ARA General Belgrano, ha cobrado una nueva dimensión institucional tras la reciente aprobación de una ordenanza por el Concejo Deliberante de Tres Arroyos.

Esta norma establece oficialmente el 3 de mayo como el “Día del Encuentro de los Héroes Copetonenses”, en honor a un acontecimiento que muchos consideran un milagro del destino: el momento en que Fernández fue rescatado del Atlántico Sur gracias al avistaje del avión Neptune P-111, tripulado por su amigo de la infancia y vecino de pueblo, Alberto Andersen.

Durante el conflicto de 1982, Blas se encontraba a la deriva en una balsa junto a otros 15 compañeros, enfrentando temperaturas bajo cero y condiciones extremas tras el ataque al crucero. Sin que ninguno de los dos lo supiera en ese instante, fue Andersen quien desde el aire divisó la pequeña embarcación entre la inmensidad del océano.

Este vínculo, forjado en las calles de Copetona donde ambos jugaban a las bolitas de niños, tardó treinta años en sellarse con un abrazo físico, un encuentro cargado de emoción que la comunidad denominó como el “Abrazo del Centenario”.

En la actualidad, este lazo histórico se materializa en un monumento ubicado en la Plaza de las Malvinas de la localidad. Blas Fernández fue el impulsor de la llegada de una balsa original desde Punta Alta, la cual, tras años de abandono, fue restaurada gracias a una gesta civil sin precedentes.

En apenas 50 días, la comunidad de Copetonas y colaboradores desde distintos puntos del mundo recaudaron 9 millones de pesos para construir un salón vidriado que resguarde la pieza. Blas destaca que este logro no pertenece a la política sino al pueblo, resaltando el valor humano de los trabajadores y empresas locales que donaron su mano de obra para que el homenaje sea hoy una realidad tangible.

Para Blas Fernández, caminar hoy por las calles de su pueblo natal representa un retorno constante a sus raíces y a la memoria de los 770 tripulantes que sobrevivieron inicialmente al hundimiento.

A través de este reconocimiento oficial y la puesta en valor de la balsa, se busca que las futuras generaciones mantengan vivo el recuerdo de los héroes locales, reafirmando que, aunque el mundo sea inmenso, los lazos de identidad y solidaridad de un pueblo pequeño pueden ser más fuertes que cualquier tempestad en alta mar.