(audio) Giselle Moreira y la metodología Aprendiendo En Casa (AEC)

1 junio, 2026

(audio) Giselle Moreira y la metodología Aprendiendo En Casa (AEC)

Giselle Moreira, educadora infantil argentina radicada en Suiza desde hace seis años, dio a conocer el alcance de la metodología AEC (Aprendiendo En Casa), un enfoque de estimulación y crianza que se volvió masivamente visible tras la viralización de un video donde se observaba a su hijo Mikele resolver complejos cálculos matemáticos a la edad de tres años.

La especialista explicó que detrás de la sorprendente fluidez de su hijo —quien actualmente tiene cinco años y medio, lee de forma avanzada y habla español, italiano e inglés— no hay un diagnóstico de superdotación ni una búsqueda de acelerar procesos pedagógicos, sino un acompañamiento consciente y cotidiano basado en el juego y el estímulo afectivo.

La metodología AEC se estructuró a partir de la experiencia de Moreira en África, donde enseñó a niños de diversas comunidades, incluida la tribu Maasai, sin acceso a infraestructura ni a materiales didácticos tradicionales.

De esa vivencia nacieron los cuatro pilares del método: el amor, el respeto, la presencia de calidad por parte de la familia y el uso de un lenguaje positivo.

Según la educadora, el aprendizaje no requiere de maquetas costosas ni de preparaciones que exijan demasiado tiempo a los padres que regresan tarde del trabajo, sino de la capacidad de integrar el conocimiento en la rutina del hogar, transformando dinámicas tan simples como armar la mesa para la cena en ejercicios lúdicos de resta, suma o lógica matemática.

Moreira enfatizó la importancia de la estimulación temprana y de la corresponsabilidad de los padres en el ámbito escolar. La especialista señaló que el desarrollo cognitivo se gesta desde la panza a través de la palabra, la música y las lecturas, consolidando hábitos que facilitan la comunicación futura durante la adolescencia.

Asimismo, advirtió sobre el peligro de quemar etapas por el afán de destacar intelectualmente a los niños, remarcando que el desarrollo emocional debe ser la prioridad absoluta en la crianza. En ese sentido, puntualizó que, aunque su hijo posee un nivel de lectura y cálculo sobresaliente para su edad, se prioriza su madurez emocional manteniéndolo en su grupo de pares, donde convive con sus propios ritmos, como el hecho de jugar con bloques o continuar usando rueditas en su bicicleta mientras celebra las habilidades distintas de sus compañeros.