(audio) La historia de Alejandro Vucko y el arte del plastimodelismo en Córdoba
En la ciudad de Unquillo (Córdoba), Alejandro Vucko lleva una vida repartida entre la precisión de los números en su trabajo como empleado bancario y la minuciosidad del plastimodelismo, una pasión que lo acompaña desde la infancia.
A sus 53 años, Vucko se ha convertido en un referente de esta disciplina en Córdoba, transformando simples kits de plástico en réplicas exactas que narran la historia operativa de la aviación militar.
Su camino comenzó en los años 80, una época donde el acceso a los modelos era limitado y la inspiración llegaba a través de publicaciones extranjeras. El punto de partida fue un Grumman Avenger escala 1/72, un modelo sencillo que, sin embargo, funcionó como la puerta de entrada a un universo que hoy domina con maestría.
Tras un alejamiento temporal donde exploró el aeromodelismo, Alejandro retomó el armado de maquetas hace cinco años con una madurez técnica y una ambición renovada que lo llevó a profesionalizar su proceso creativo.
Para este modelista, el verdadero trabajo comienza mucho antes de abrir el pegamento. Su enfoque se basa en una profunda investigación histórica que le permite comprender el contexto, las modificaciones y el esquema de pintura de cada aeronave antes de iniciar el ensamblaje.
Este compromiso con el detalle lo impulsa a superar lo que ofrece el fabricante en la caja, incorporando técnicas avanzadas como el uso intensivo de aerógrafo, la fabricación manual de piezas mediante “scratch” y el agregado de componentes de mejora externos conocidos como “aftermarket”.
El crecimiento de Vucko en la actividad coincidió con un cambio de paradigma personal: pasar del modelismo solitario a la construcción de comunidad.
Hoy, su colección de aviación militar y helicópteros tiene un rumbo claro y se nutre del intercambio con otros entusiastas a través de plataformas como IPMS Córdoba.
Según relata, la reciente participación en exposiciones locales ha dejado en evidencia el excelente momento que vive la disciplina en la provincia, destacando un interés creciente por parte de familias y jóvenes que se acercan a descubrir este arte de paciencia y precisión.
Finalmente, Alejandro sostiene que el secreto para perdurar en esta actividad no reside en la búsqueda de una perfección obsesiva, sino en el placer de aprender constantemente.
Su consejo para los nuevos aficionados es priorizar el disfrute del proceso y la documentación, recordando que, si bien el plastimodelismo requiere constancia y curiosidad, la pasión es el único motor capaz de sostener el tiempo y la dedicación que exige cada pequeña pieza de la historia.