(audio) La historia del veterinario que encontró su propósito cuidando osos rescatados
A miles de kilómetros de Mendoza, un veterinario mendocino trabaja todos los días para devolverles una segunda oportunidad a animales que durante años conocieron únicamente el sufrimiento.
Se trata de Gonzalo Godoy, un profesional especializado en fauna silvestre y animales exóticos que decidió dejar Argentina para emprender un camino que terminaría cambiando su vida para siempre.
Durante más de trece años, Godoy trabajó en zoológicos, centros de rehabilitación, rescate de fauna marina y medicina de especies no convencionales en distintos países de Sudamérica.
Sin embargo, detrás de esa extensa trayectoria profesional existía una pregunta que lo acompañaba constantemente: cuál era realmente su propósito dentro de la medicina veterinaria.
La respuesta apareció al otro lado del mundo
Actualmente desarrolla su labor en Asia, formando parte de uno de los programas de bienestar animal más importantes del continente. Allí trabaja con osos rescatados de situaciones extremas, muchos de ellos marcados por años de cautiverio, explotación y abandono.
Su tarea diaria incluye medicina clínica, anestesia, tomografías computadas, fisioterapia, rehabilitación y cuidados geriátricos para animales que, en muchos casos, jamás habían tenido acceso a una atención adecuada.
Pero para Gonza, el verdadero aprendizaje fue mucho más allá de la medicina veterinaria.
“Lo más importante que aprendí aquí es que el cambio verdadero no nace desde el enfrentamiento, sino desde la educación, la empatía y la transformación progresiva”, explica.
Antes de instalarse en Asia, gran parte de la visión que tenía sobre esa región estaba influenciada por una mirada occidental. Sin embargo, la experiencia de vivir allí le permitió descubrir una realidad mucho más compleja y enriquecedora.
Detrás de los problemas históricos relacionados con la fauna silvestre encontró personas, organizaciones y comunidades comprometidas con generar cambios reales.
Uno de los ejemplos que más lo impactó fue el trabajo impulsado por organizaciones dedicadas al bienestar animal, como Animals Asia, que no solo rescatan animales, sino que también desarrollan programas de concientización, colaboración gubernamental y soluciones sostenibles a largo plazo.
Entre todas las experiencias que vivió, una de las más significativas ocurrió en Vietnam.
Allí pudo conocer iniciativas vinculadas al Parque Nacional Yok Don, donde antiguas prácticas turísticas basadas en la explotación de elefantes están siendo reemplazadas por modelos mucho más respetuosos.
Hoy muchos de esos animales vuelven a caminar libres por el bosque, mientras las comunidades locales continúan generando ingresos a través de un turismo ético basado en la observación, la conservación y la educación ambiental.
“Esa experiencia me hizo entender que proteger a los animales no puede significar destruir la realidad social de las personas que dependen de ellos. El verdadero desafío es encontrar un equilibrio donde el bienestar animal, la cultura, el turismo y el desarrollo económico puedan coexistir”, reflexiona.
Para el veterinario mendocino, muchas veces Occidente muestra únicamente los aspectos negativos de Asia.
Sin embargo, sostiene que algunos de los avances más importantes en materia de conservación y bienestar animal están ocurriendo precisamente dentro de este continente.
Su misión actual ya no se limita únicamente a curar animales
Su objetivo es construir puentes entre la conservación, la medicina veterinaria, la educación y la conciencia ambiental.
También comparte ese mensaje a través de sus redes sociales, especialmente desde su cuenta de Instagram @vet.godoy, donde muestra el trabajo cotidiano de veterinarios, biólogos, cuidadores y comunidades que dedican su vida a proteger especies vulnerables.
A través de imágenes, rescates y experiencias personales, busca acercar al público una realidad que muchas veces permanece invisible.
Vivir en Asia le enseñó a observar el mundo con menos prejuicios y más comprensión.
Le mostró que las transformaciones importantes requieren tiempo, diálogo y personas dispuestas a involucrarse desde adentro, incluso cuando eso implica abandonar la comodidad de lo conocido.
Hoy, cuando mira hacia atrás, recuerda a aquel joven mendocino que soñaba con trabajar con fauna silvestre y sonríe.
Nunca imaginó que terminaría cuidando osos rescatados en Asia, aprendiendo sobre conservación junto a culturas completamente diferentes y descubriendo que la medicina veterinaria puede ser mucho más que una profesión.
Puede ser una herramienta para generar un impacto real en el mundo.