(audio) Lucas Perrón detalló los secretos del histórico Tren del Fin del Mundo

27 julio, 2026

(audio) Lucas Perrón detalló los secretos del histórico Tren del Fin del Mundo

El Tren del Fin del Mundo, ubicado en Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, se consolidó como uno de los atractivos turísticos e históricos más importantes de la región, funcionando los 365 días del año con al menos tres salidas diarias.

Así lo detalló Lucas Perrón, integrante del área comercial y turística del ferrocarril, al repasar los aspectos centrales de esta experiencia que recorre los paisajes más australes del país.

El recorrido actual abarca un trayecto de siete kilómetros sobre las vías originales que a principios del siglo XX utilizaban los reclusos del antiguo Presidio Nacional de Ushuaia. Aquel tren original cumplía la función de adentrarse en los bosques para recolectar leña y materiales de construcción destinados a abastecer a la población y a la propia cárcel.

Tras el cierre definitivo del presidio en 1947 y el abandono posterior de las trazas, el proyecto turístico actual se fundó en 1994 bajo una iniciativa privada que rescató la historia ferroviaria de la zona.

Actualmente, la flota está compuesta por cuatro locomotoras, de las cuales tres operan a vapor. Si bien conservan la estética de época, las máquinas fueron reconvertidas tecnológicamente mediante el uso de un quemador diésel para calentar el agua de las calderas.

Debido al alto volumen de visitantes que recibe el complejo —superando el millar de pasajeros diarios—, el establecimiento cuenta con un taller propio de tornería y mantenimiento donde se fabrican piezas de acero de forma artesanal para garantizar la continuidad diaria del servicio.

El viaje de ida y vuelta hacia el Parque Nacional Tierra del Fuego demanda aproximadamente una hora y cuarenta y cinco minutos. Durante el trayecto, los pasajeros disponen de sistemas de audio individuales que relatan la historia del ferrocarril y la vida cotidiana de los antiguos presidiarios.

El paseo incluye una parada intermedia obligatoria de unos veinte minutos en la Estación Macarena, un punto estratégico donde se puede apreciar el Valle del Río Pipo, las turberas locales, una cascada cercana y los restos de los árboles talados hace décadas por los reclusos.

En cuanto a la propuesta comercial, el servicio se divide en dos categorías principales: clase turista y clase premium. Esta última opción incorpora prestaciones diferenciales como almuerzos a bordo basados en cordero fueguino y bebidas seleccionadas, orientándose a complementar la contemplación del entorno natural.

El escenario operativo varía de acuerdo a la época del año: mientras que el verano ofrece jornadas diurnas sumamente extensas y vegetación tupida, el invierno transforma el terreno en un paisaje completamente nevado muy demandado por el turismo internacional, consolidando al ferrocarril como un apostadero fundamental para dimensionar los atractivos del Fin del Mundo.