(audio) Una ducha móvil que devuelve la dignidad a las personas en situación de calle
Un proyecto solidario impulsado por Patricia Aparicio y una comunidad religiosa recorre semanalmente distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires para ofrecer mucho más que un plato de comida.
A través de una casilla rodante completamente reformada y adaptada como un baño grande con ropero, un grupo de voluntarios brinda agua caliente, ropa limpia y viandas a quienes más lo necesitan, priorizando el contacto humano, la escucha y el afecto en un contexto donde muchos aseguran sentirse invisibles.
La iniciativa nació en 2019 a partir de la inquietud de dos matrimonios que salían a repartir alimentos. Al notar que las personas no tenían ninguna posibilidad de asearse, decidieron buscar una solución habitacional móvil.
Desde entonces, el proyecto ha crecido de manera sostenida y no se limita a la asistencia inmediata: el objetivo final es el acompañamiento integral para la reinserción social. De hecho, el programa ya ha logrado que once familias salieran de la calle de forma definitiva mediante el pago temporal de alquileres y el suministro constante de alimentos no perecederos.
Actualmente, el equipo concentra su actividad en zonas específicas como Villa Devoto, Villa del Parque y, especialmente, la Plaza de Flores, un punto estratégico que cuenta con el caudal de agua necesario para atender a una gran cantidad de personas y donde los mismos usuarios ya se coordinan para asistir de forma fija.
Además, los impulsores del proyecto se encuentran trabajando en la reparación del motor de una segunda unidad móvil, la cual estará especialmente adaptada con una ducha para personas con discapacidad.
Ante la creciente demanda y el esfuerzo logístico que implica mantener las viandas semanales, así como la compra de ropa interior nueva y medias, los voluntarios apelan a la solidaridad de la comunidad.