(audio)Energía, crecimiento y desempleo: paradoja de una economía partida – Carlos Ordóñez
Mientras el conflicto en Medio Oriente amenaza con encarecer la energía, el gas y los fertilizantes —y con eso presionar nuevamente sobre la inflación mundial—, la Argentina enfrenta una paradoja económica cada vez más visible.
Por un lado, algunos indicadores macro muestran mejoras. La economía creció 4,4% en 2025 y la balanza energética registra un superávit cercano a los 10.000 millones de dólares, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta y las exportaciones de energía.
Pero al mismo tiempo el mercado laboral se deteriora. La desocupación subió del 5,6% al 7,5%, lo que implica unos 300.000 puestos de trabajo menos. De ese total, alrededor de 200.000 corresponden al empleo privado formal, según datos del sistema previsional.
Parte de esa caída se compensó con trabajo informal y con el crecimiento del monotributo, pero los autónomos —que reflejan actividad económica más sólida— apenas aumentaron en unas 5.000 personas. Eso explica una de las contradicciones del momento: la economía puede crecer sin generar empleo de calidad. Además, el crecimiento se concentra en pocos sectores: agro, minería, energía y bancos, actividades muy dinámicas pero que no necesariamente generan grandes volúmenes de trabajo.
A esto se suma un contexto internacional incierto. Si la crisis en Medio Oriente impacta en el precio del petróleo, el gas o los fertilizantes, también podría volver a presionar sobre la inflación global, alejando el objetivo oficial de alcanzar inflación cero en el corto plazo.
Por eso hoy la Argentina muestra una economía cada vez más partida: algunos sectores crecen y generan divisas, mientras otros siguen estancados. Y al final del día, más allá de los indicadores macroeconómicos, lo que el ciudadano común mira es otra cosa: cuántos puestos de trabajo hay, de qué calidad son y cuánto se gana con ellos.