Carta de lectores: No se olviden de los hogares
Hola, sé que todos están ocupados pero necesito trasladarles mi desesperación e incertidumbre. Les cuento que cuando perdí a Guille (mi hija mayor), mi madre empezó a manifestar su demencia senil. Cuando muere papi hace tres años yo me ocupo de ella, primero la tengo en mi casa un año hasta que su médico me sugiere volverla a su departamento. Fueron dos años muy difíciles, cambiando de compañía, buscando…Pero manteniéndola siempre acompañada.

Ella se manejaba por sus propios medios. En el transcurso del mes de febrero específicamente sufre una infección y dejan de sostenerla las piernas y empieza a usar pañales. Yo estuve en cada instante como si fuera mi hija porque los roles se cambiaron abruptamente.
Decidimos después de mucho llanto ponerla en un hogar. Dejé de trabajar para darle de comer, era volver a la merienda y volver a la cena, porque perdió su motricidad fina y le daba de comer como a una niña en la boca.
De repente surge esto y ella queda ahí junto a otros abuelos más o menos 13. Las personas que los cuidan son excelentes. El lugar es muy bueno pero ella grita toda la noche mi nombre. No duerme. Tiene 89 años, y tiene medicación psiquiátrica obviamente.
Es como una niña…Es como si en una guardería de pronto la cerraran y dejaran los chicos adentro con las cuidadoras. El deterioro cognitivo de mamá avanza, le hago videollamadas y las chicas le sostienen el celular y lo único que me dice es “vení, hija. Vení, te amo tanto, vení”. ¿Entienden?
Ella no entiende de cuarentena… No sé a quién acudir para que tengan en cuenta esto, no me la puedo traer pero qué calidad de vida tiene sin vernos…Sin verme.
Por favor, aunque sea 10 minutos por día con las medidas de seguridad acordadas. Alguien que lo evalúe. Gracias y perdón.
Mónica Más de Cirone