Clases técnicas de Beach Tennis de Gustavo Staniscia en Claromecó

22 diciembre, 2019 Leido: 9

Clases técnicas de Beach Tennis de Gustavo Staniscia en Claromecó

Gustavo Staniscia, nacido en Tres Arroyos, guardavidas de Claromecó por varias temporadas, comenzó a recorrer otros caminos. Vivió 5 años en Brasil, 10 en Comodoro Rivadavia y ya lleva 19 en España, pero siempre que puede, regresa a estas playas, de la cual expresa que es una de los mejores, ninguna se iguala a ella, desde cada pequeño rincón hasta lo que queramos imaginarnos.

En España se enamoró de un deporte que se juega en la playa, en la arena, con raquetas parecidas a las de paddle. Esta disciplina es tenis playa o beach tennis y le ha encantado conocerlo porque esto le ha dado la posibilidad de desarrollarlo y desarrollarse personalmente, al momento que ha tenido la oportunidad de conocer mucha gente para jugar al aire libre y en la playa.
Allá comenzaron de a poco y gradualmente fueron consiguiendo el apoyo económico porque hay que brindar mucho tiempo para visibilizarlo y hacerlo conocido, la mejor forma es conseguir alguna empresa privada o algún organismo del estado que son quienes fomentan el deporte para darle a sus vecinos la posibilidad de jugar.
En el balneario SAMOA en Claromecó comienza a practicarse esta disciplina de la mano de Ana González. Gustavo estuvo aquí para dar unas clases técnicas, debido el interés que los chicos comienzan a manifestar por esta práctica y las ganas de querer aprender más cosas. Él, en España ya está dando cursos para formar a las personas, marcando la diferenciación de lo que es jugar al beach tenis, del paddle o del tenis, porque la red está más alta, la pelota no pica, lo cual es necesario aplicar distintas posiciones y distintas formas de llegar a la pelota.
El saque, es el segundo saque de tenis, debe ser controlado porque hay una sola posibilidad, si se falla se pierde el punto. El paralelismo que existe con el básquet es que siempre se juega con la raqueta adelante, como cuando se tira al aro que se tiene siempre los brazos adelante; es para ganar tiempo porque la pelota va y viene muy rápido de un lado a otro.
La raqueta es muy liviana, son más finas que las de paddle, pesan alrededor de 350 gr., no tienen la misma sujeción, con esta se puede cambiar de mano y son más largas.
Gustavo escribió una manual que se llama “13 golpes” para que las personas tengan la herramienta de tener una referencia para tomar la decisión de entrenar un golpe y poder hacerlo lo mejor posible. No se puede conseguir en Argentina, pero se consigue por Amazon, también ofrece hacérselo llegar a quien lo quiera en forma tangible o por E-book.
En Buenos Aires, acaba de dar un curso para formar instructores, para jugadores y entrenadores de beach tennis, asistiendo personas de Uruguay, Chile, Venezuela, Buenos Aires, Córdoba, entre otros; gente que está muy interesada y que lo desarrollará en su zona.
Este deporte está bajo la tutela de I.T.F. (Federación Internacional de tenis), el tenis apoyando este deporte, es la que la hará fuerte.
Se comenzó a jugar en las décadas del 70, 80 y se convirtió en deporte en el año ‘96, en donde se marcaron las primeras reglas propias de juego: se colocó la red a 1.70 mt. de alto, se eliminaron las ventajas en los 40 iguales y el campo se definió en 8×8 de cada lado. A partir del 2008 lo tutela la ITF y comienza a desarrollarse de manera exponencial, lográndose este año jugar el primer campeonato mundial de deportes de playa; son pasos previos a convertirse en deporte olímpico, que es el sueño de todos los que lo practican. Este deporte nació en Italia, es por ello que sus golpes más importantes tienen nombres italianos; y ellos son los que lideran el ranking.
Gustavo finaliza aconsejando que cualquier persona que esté interesada en esta disciplina, se acerque a Samoa a disfrutar con Ana y su gente, porque no importa el nivel o edad que se tenga, siempre habrá un nivel adecuado para cada uno y que es un deporte muy festivo y sociable.
Gustavo estuvo jugando hoy al beach tennis con el basquetbolista Fermín Thygesen, pero eso es material de la próxima nota.