Consideraciones sobre “La Casa del Payador”

20 julio, 2015 Leido: 21

Consideraciones sobre “La Casa del Payador”

“Al respecto cabe informar que si bien la persona más visible fue y es Luis Barrionuevo, al momento de constituirse La Casa del Payador había una comisión de la cual quien esto escribe era secretario. La Casa se instaló en forma provisoria en la Fundación Campano por un tiempo limitado, por lo cual se gestionó ante el intendente municipal la posibilidad de disponer de algún lugar o local”, informó Lohin.

“Fue el señor intendente el que cedió el edificio ahora incendiado. El mismo estaba desocupado y en estado de abandono, el propio intendente dispuso que gente a cargo de Roberto Pissani, le diera una lavada de cara pintando el edificio.

“Luis Barrionuevo y otros lo arreglaron por dentro dotándolo de iluminación eléctrica y calefacción por medio de una salamandra.

“La Casa Museo del Payador fue inaugurada el día 25 de julio de 2009 con la presencia del intendente municipal Carlos Sánchez, del presidente del HCD Ricardo Ravella; de la directora de Cultura, Sonia Finocchio; de los Payadores participantes del 13er Encuentro, y de la grata presencia de Perla Carlino de Radio Mar del Plata obrando como anfitrión el dueño de casa, don Luis Barrionuevo.

“A partir de ese momento la Casa obró como única Escuela de Payada y Décima dictando clases los días sábados.

“El intendente fue un asiduo visitante y apoyó en todo momento la obra. En ningún momento hubo reclamos por parte de los que hoy esgrimen supuestos derechos. Estos aparecieron mucho después, una vez que vieron que el edificio reunía condiciones de habitabilidad que nunca tuvo.

“Si supuestamente tenían derechos adquiridos, los deberían haber hecho valer ante el intendente como se les sugirió en un momento, cosa que no lo hicieron. Queda claro que hubo no sólo una usurpación, sino también una depredación de un Museo único en la Argentina. Llamemos las cosas por su nombre, acciones de este tipo no pueden ni deben ser toleradas por nuestra sociedad”, finaliza el texto escrito por Américo Lohin.