Día Mundial de la Salud Mental: un artículo de Agustín Báez
¿Se pueden realizar cambios en el sistema de salud, para que no sea fragmentada?
Desde el 2010, en Argentina está vigente la ley 26.657, que busca garantizar a toda la población el acceso a una atención INTEGRAL, HUMANIZADA y de CALIDAD en materia de salud mental. Sin embargo, a 12 años de su sanción, todavía existen diferentes barreras que impiden avanzar en su plena implementación y lograr que el derecho a la salud mental sea una realidad para todas las personas. Algunos de los principales obstáculos tienen que ver con el lugar marginal que sigue ocupando este tema en la agenda de los gobiernos, los mitos que se difunden sobre el contenido y alcance de la ley, y el estigma que aún persiste en relación con las personas con algún problema de salud mental.

Hoy, 10 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha que busca generar conciencia sobre la importancia de esta temática, y que este año tiene como lema promover que la salud mental de la población sea una prioridad en todo el mundo
– NO DEJEMOS SOLOS A LAS PERSONAS CON PADECIMIENTO MENTAL Y A SUS FAMILIARES
– HAY QUE IMPULSAR EL CUMPLIMIENTO DE LA LEY NACIONAL DESDE LOS GOBIERNOS NACIONALES, PROVINCIALES Y MUNICIPALES.
Para lograrlo, la Ley Nacional establece que todos los centros de salud deben contar con equipos interdisciplinarios (psiquiatras, psicólogas/os, terapistas ocupacionales, trabajadoras/es sociales, entre otros), obviamente capacitados y actualizados en la temática, que brinden asistencia en materia de salud mental, y que todos los hospitales generales públicos y privados deben incorporar servicios de atención ambulatoria y de internación para quienes lo requieran. A ello debe sumarse la creación de una red de dispositivos en la comunidad, tales como viviendas asistidas, servicios de atención domiciliaria, consultorios externos, hospitales de día, cooperativas de trabajo, y servicios de apoyo para las personas y sus familias.
De esta manera, el sistema establecido en la ley implica la creación de más servicios, mejor distribuidos, accesibles para quienes los requieran y con mejor calidad de atención; que permitirán asegurar la externación sustentable de las personas que todavía viven en manicomios, satisfacer las necesidades de la población, y reducir las desigualdades en el acceso a asistencia.
En consonancia con lo que fija la norma local, el informe más reciente de la OMS, “Informe mundial sobre salud mental: Transformar la salud mental para todos”, reitera la necesidad de reestructurar los servicios y de brindar atención en la comunidad, y destaca la importancia de contar con leyes nacionales que orienten la política en materia de salud mental y generen un contexto propicio para la transformación.
Sin embargo, y a pesar del consenso científico global en relación con los beneficios de la modalidad de abordaje que recoge la ley 26.657, todavía existen diferentes barreras que impiden avanzar en su plena implementación en todo el país: el lugar marginal que ocupa este tema en la agenda de algunos gobiernos, la falta de presupuesto suficiente, la resistencia de determinados sectores, los mitos que se difunden sobre el contenido y alcance de la ley, y el estigma que aún persiste sobre las personas con algún problema de salud mental (ACIJ, 2022).
Agustín Báez es ingeniero agrónomo, integrante del grupo local Más Inclusivos y de la ONG APAdeA.
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