Dramático testimonio sobre la situación del COVID-19 en Villa Azul

27 mayo, 2020 Leido: 586

Dramático testimonio sobre la situación del COVID-19 en Villa Azul

Tras el contagio de coronavirus de 53 personas, el gobierno bonaerense decidió cercar la Villa Azul entera para evitar que el foco del virus se expanda hacia los barrios vecinos. De esta manera, quedó separada definitivamente de Villa Itatí. Juntas, hacen uno de los conglomerados más pobres del conurbano bonaerense. Hasta esta semana se registraban 174 casos. También hay dengue.

Débora Cainero vive allí desde su nacimiento hace 40 años y por LU 24 relató su angustia porque toda su familia tiene COVID-19 y a ella no le han hecho el test.
“Nosotros somos 10 personas en mi casa, una casilla de madera. Toda mi familia está en la UNQUI (Universidad de Quilmes), donde hicieron un centro de aislamiento, y la está pasando muy mal. No tienen para comer ni jabón para bañarse. Tampoco les dan medicamentes. Los tienen como si fueran perros”, advirtió.
“Para que nos hagan los testeos tenemos que tener los síntomas, a mí no me lo hicieron”, explicó al tiempo que confirmó que recibió ayuda alimentaria. “Me llegó la bolsa de mercadería con agua y pañales para mi nietita de 3 meses pero no trajeron verduras ni carnes”.
Débora tiene 9 hijos y actualmente vive con 7 de ellos y su marido. Hasta que se decretó el aislamiento social fueron vendedores ambulantes en el subte y luego su esposo se dedicó a recolectar cartones aunque esa actividad se vio interrumpida por las medidas sanitarias tomadas. “No tenemos ningún ingreso porque no nos dejan salir. Estamos varados y sin ni una moneda. Mi otra familia me está alcanzando como puede pan y verduras para darles de comer. El Estado se hace cargo pero trae solamente cosas secas, con eso no se les cocina a las criaturas. La Policía le quiso pegar a mi hermano porque me traía comida, ayer yo no tenía nada”, relató.
Su prima, el primer caso
“Hace casi una semana que mi prima, el primer caso registrado, está en el Hospital de Wilde pero no se sabe mucho, solo que se está recuperando ahí. A partir de ella empezó el brote”, contó.
Sobre la situación general, expresó que “hubo gente que estuvo jugando a la pelota (chicos y grandes, varones y mujeres) que no cumplió la cuarentena. Yo estoy desde el primer día adentro de mi casa con los nenes y mi marido salía con el carrito. Pero hay quienes hacían partidos desde el viernes a la noche hasta el domingo a la tarde, jugando campeonatos en la canchita de césped. A raíz de eso se propagaron los contagios por toda la villa, nunca hubo control de la policía, no se hizo nada para mantener a la gente adentro. Hoy por hoy si está toda la policía”.
“La mayor parte de la gente usa barbijos y se cuida. Es un tema de conciencia de cada uno de nosotros”, finalizó.