El cableado ilegal, un caos en el cielo de Tres Arroyos
El tema de los cableados ilegales, que en su momento sólo afectaba a los telefónicos y de electricidad, fue motivo para que las autoridades, empezando por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, dieran comienzo a un operativo que se denominó cielos limpios.
Cables que cruzan de una vereda a la otra y tendidos que conectan edificios, casas y postes obviando la normativa vigente.
La ciudad de Buenos Aires, desde lo alto, parece una telaraña: llegó a tener 15.000 kilómetros de cables colgando de techos, postes y balcones. Y, según admiten las autoridades porteñas, se alcanzó la suma de 500.000 cables tendidos irregularmente que deben ser retirados y finalmente ello ocurrió.
Pese a que una ley sancionada en 2005 obliga a las empresas prestadoras del servicio de televisión por cable a cambiar y distanciar los postes en la mayoría de los barrios porteños, y a soterrarlos en el microcentro y macrocentro, las irregularidades persisten.
“La realidad es que no se cumple la ley por la magnitud de cables que hay. Algunos quedaron abandonados desde hace años. Y si a eso se suman los usuarios que se dan de baja del servicio, y las empresas no quitan el cable como corresponde.
Los únicos cables permitidos para el tendido aéreo en la ciudad de Buenos Aires deberían ser, en las zonas correspondientes, los de la televisión por cable. Pero no todos están en regla.
En todos los barrios, los vecinos conviven con cables en desuso y clandestinos que cruzan delante de sus ventanas y balcones, pero afirman que nadie responde a sus reclamos para retirarlos.
EN TRES ARROYOS
En Tres Arroyos, a pesar que lo relatado ocurrió en Buenos Aires en otras épocas se transita con el mismo problema.
Miles de metros de cable inundan el cielo, colgados en muchos casos de endebles postes que hace mucho tiempo están enclavados en la línea de construcción que en nada contribuyen a la estética y no solo visual, sino que se constituyen en un riesgo especialmente para transeúntes.
A todo esto se debe adicionar “un tema de competencia”, cual es adueñarse del territorio, “por las buenas o por las malas”.
Las empresas se disputan los lugares donde sostienen sus líneas, a riesgo de inutilizar, romper, descolgar, “accidentalmente” las del vecino.
Se están colocando postes de madera en Tres Arroyos en sitios que resultan incómodos para los vecinos, al punto tal que han hecho “justicia por mano propia” y han cortado o derribado postes de madera que interrumpen la visual desde las ventanas de domicilios particulares,
El tema es un gran desorden y merece un buen acuerdo entre las partes a los efectos que no vayan abriendo caminos individualmente, en primera persona, y el que queda atrás, que se embrome.