El enemigo silencioso de la mirada: ¿Por qué se nos resecan los ojos en el invierno de Tres Arroyos?
El Síndrome de Ojo Seco es una condición crónica que acompaña al paciente todo el año. Sin embargo, el frío, el viento y la calefacción de estos meses en la ciudad encienden las alarmas. Este martes, en la primera entrega, te contamos cómo afecta el invierno a tus ojos y un truco clave para protegerlos en el trabajo.
Cuando pensamos en el cuidado de nuestros ojos, solemos asociarlo al sol del verano o a la necesidad de usar anteojos. Sin embargo, durante estos meses, un enemigo silencioso afecta a gran parte de los tresarroyenses: el Síndrome de Ojo Seco.
Es fundamental aclarar que el ojo seco es una enfermedad crónica. Esto significa que quien la padece, la experimenta durante todas las estaciones del año (primavera, verano, otoño e invierno). No es un problema temporal. No obstante, aprovechando que estamos atravesando el invierno en Argentina, es el momento ideal para abordar cómo las condiciones climáticas de nuestra ciudad actúan como un “detonante” que agrava drásticamente los síntomas.
Según la Academia Americana de Oftalmología (AAO), el ojo seco es una alteración en la calidad o cantidad de la película lagrimal. En una ciudad con las características de Tres Arroyos, el escenario invernal es el “combo” perfecto.
El factor ambiental: Calefacción, viento y los diferentes tipos de calor
Tres Arroyos se caracteriza por inviernos rigurosos y vientos persistentes. Para protegernos del frío, transformamos nuestros hogares y oficinas en refugios cálidos, pero esto tiene un costo para la salud ocular.
El uso de calefacción por aire caliente forzado o los acondicionadores frío/calor reduce drásticamente la humedad ambiental, acelerando la evaporación de la lágrima. Por otro lado, sistemas como los radiadores o la calefacción por tiro balanceado generan un “calor seco” que, aunque es más estático, de igual manera deshidrata progresivamente la superficie del ojo si pasamos muchas horas en espacios cerrados sin ventilación.
El aire exterior: El impacto de las partículas ambientales (PMA) y el SIA
No todo sucede puertas adentro. El material particulado suspendido en el aire (PMA) —que incluye desde el polvo ambiental arrastrado por las ráfagas de viento de la llanura pampeana hasta las micropartículas derivadas de la actividad agrícola y vehicular de la zona— juega un rol crucial.
Aunque el Sistema de Información Ambiental (SIA) suele reportar que Tres Arroyos mantiene parámetros de calidad de aire aceptables, la presencia de estas partículas finas en suspensión altera la composición de la lágrima. Al depositarse sobre el ojo, el material particulado rompe su equilibrio, desencadenando procesos de irritación, enrojecimiento y esa molesta sensación de “tener arenilla” en los ojos.
Pantallas y concentración: Cuando nos olvidamos de parpadear
A la combinación del frío y el viento se le suma el principal hábito de la vida moderna: el uso prolongado de computadoras y la lectura concentrada de textos.
Médicamente está demostrado que, en condiciones normales, parpardeamos entre 15 y 20 veces por minuto. Sin embargo, cuando fijamos la vista en una pantalla o nos concentramos profundamente en un texto, la frecuencia de parpadeo disminuye hasta en un 50%. Al parpadear menos, el ojo no distribuye la lágrima de forma homogénea, dejándolo expuesto a la evaporación del ambiente.
La regla 20-20-20: Un alivio al alcance de todos
Para combatir este impacto en el día a día laboral, la AAO recomienda una pauta de higiene visual sumamente sencilla de implementar, ideal para que los oyentes y lectores de LU 24 pongan en práctica ya mismo: La regla 20-20-20.
Cada 20 minutos de trabajo con pantallas o lectura, se debe desviar la mirada de la pantalla durante al menos 20 segundos, enfocando a un objeto que se encuentre a una distancia de 20 pies (unos 6 metros, lo que equivale a mirar por la ventana o al final de la habitación). Este simple ejercicio obliga mecánicamente al ojo a realizar un parpadeo completo, restableciendo la película lagrimal de forma natural.
Próximo martes (Parte 2): Entraremos en el laboratorio de nuestro ojo. Explicaremos cómo está compuesta la lágrima, por qué falla (fisiopatología) y cuáles son las alternativas de tratamiento médico actuales para controlar esta condición crónica.
Dra. Sofía Ambrosetto – Médica Cirujana Oftalmóloga