El ingeniero Daniel Etcheto y un sinnúmero de soluciones creativas para enfrentar el coronavirus

28 abril, 2020

El ingeniero Daniel Etcheto y un sinnúmero de soluciones creativas para enfrentar el coronavirus

El tresarroyense Daniel Etcheto es ingeniero electrónico y reside en Bahía Blanca, desde donde conforma, junto a otros profesionales convocados por un profesor e investigador de la Universidad Nacional del Sur, un grupo que está desarrollando un respirador y otros elementos de protección ante la pandemia. “Nos juntamos pensando en que si se repetía aquí algo similar a lo que se ve en Italia, por ejemplo, podrían no alcanzar los respiradores y en ese caso es importante poder intervenir aún con cosas más precarias, porque nuestro respirador no pretende competir con uno ubicado en una Terapia Intensiva, sino que es un equipo que funciona con un ambú (esa pera que se usa arriba de la ambulancia para hacerle respiración a un traumatizado o para sostener a alguien con vida) y que, en lugar de usarse manualmente, la máquina reemplaza al enfermero y se puede usar como auxiliar para quienes necesitan un sostenimiento menor”, explicó.

“Ya hay un aparato similar a este en el mundo, es decir que partimos de una idea existente, que luego tomó otro perfil. Porque al tomar contacto con los médicos, en la búsqueda de hacer un aparato lo más práctico posible, nos dimos cuenta que ellos tenían muchas necesidades más urgentes que esto que nosotros nos habíamos propuesto, de manera que empezaron a aparecer ideas con el objetivo de preservar al personal de salud. Se idearon, por ejemplo, delantales con silobolsa, que son totalmente impermeables y lavables; para las mangas se utilizan guantes de veterinario, y ya se cuenta con material virgen, a través de la donación de Ipesa, para 70.000 delantales. Acá en Bahía Blanca se entregaron más de mil, y llaman desde toda la zona. La idea es que todos estos elementos se puedan replicar en cualquier lugar del mundo, de hecho trabajamos con planos abiertos”, describió.
Por otra parte, han desarrollado sistemas de aislamiento para pacientes con atmósfera negativa, para evitar la contaminación de ambulancias y personal sanitario, y cabinas de policarbonato para intubación de pacientes.
El Rotary Club también se sumó al proyecto, y dispuso de una cuenta para obtener fondos para seguir llevando adelante estas propuestas. “Hoy somos más de 400 personas que estamos trabajando en esto”, concluyó.