El marchand tresarroyense Roberto Martín regresó a la ciudad
Tras recorrer durante 35 años el mundo, el marchand Roberto Martín, regresó a Tres Arroyos. “Fue casualidad”, dijo.
En los estudios de LU 24, afirmó que “se dieron las circunstancias, vine en diciembre para las vacaciones, me fui quedando y ahora trabajo desde acá”, contó.
El tresarroyense se dedica a proyectar muestras de arte hacía afuera y también en nuestro país. “Por muchos años trabajé solamente para afuera, organizando exposiciones con artistas de Buenos Aires y de Argentina, que son artistas que yo represento, y desde hace 5 años empecé a volver a Buenos Aires y hacer muestras también en Buenos Aires, pero fue un largo camino, tiene idas y vueltas”, dijo.
Los inicios
Sobre sus inicios recordó que empezó en Buenos Aires con un pequeño local, en la galería, y después se trasladó a otros locales. Luego de una crisis económica en el país, lo llevó a salir al exterior, como Nueva York, y fue su puntapié inicial para viajar al exterior en la década del 90.
“Mi trabajo es relacionarse con el otro, armar alianzas, armar acuerdos e ir ganando experiencia, porque en realidad yo me hice solo, porque cuando llegué a Buenos Aires comencé a trabajar en una revista que todavía existe y se llama Arte al Día, hacía notas, fui aprendiendo, me pusieron en un segmento que se llamaba “el mercado del arte” y también cobré experiencia con eso, y luego hice un seminario de Gestión Cultural como para afianzar todo esta experiencia adquirida”, sostuvo Martín.
“Tuve ‘suerte’ y en momentos claves me moví al exterior”
“Básicamente me fui formando con la experiencia y la intuición porque tuve ‘suerte’, porque en momentos claves me moví hacía donde me tenía que mover, cuando el mercado estaba en Nueva York, yo estaba ahí, cuando estuvo en Miami, estuve allí y luego Toronto, cuando la cosa se trasladó más hacía Europa con la formación de la Unión Europea, ahí tuvo un auge el arte por el tema de la circulación de obra que se facilitó, fue ahí donde empecé, desde el 2001-2002 a trabajar efectivamente en Europa hasta hoy”, explicó.
El Negocio del Arte
Consultado sobre el negocio del arte, manifestó que “tiene distintas vertientes, porque tiene distintas ligas, tiene ligas muy altas que son los que compran por ejemplo un Picasso a millones de pesos, y después hay un estadio medio que es el que más se mueve, que sería en el que estoy yo. Se mueven obras desde 3.000 dólares para arriba, hasta 50.000 más o menos, pero tampoco tiene que ver tanto con el valor, sino con el tipo de difusión y circulación que tiene. En esta liga es más interesante porque es más abierto, no es tan elitista, y luego hay un estadio más bajo que son artistas emergentes, es un trabajo que yo también hago, que es iniciar un artista joven y levantarlo hasta llevarlo a un lugar más alto, y no todos llegan”.
También sostuvo que el porcentaje de gente que se maneja en el negocio del arte es del 1 por ciento del mundo: “No hay ninguna estadística pero trabajando uno se da cuenta que realmente es muy poca gente la que está en este negocio, es un negocio muy elitista, hay que conocer mucho como todo, pero los intereses de la gente en general siempre van para otros lados. Hay gente que compra por esnobismo, que compra no porque le interese sino porque queda bien, hay otros que compran por inversión, hay otros porque les gusta, en fin, hay otros que compran una sola vez y nunca más, es muy volátil, va cambiando y el trabajo es ir adaptándose a esas nuevas corrientes”, comentó.
“Todos tenemos condiciones, hay que descubrir cuáles son”
Para finalizar, Roberto Martín reflexionó: “Yo creo que todos tenemos condiciones naturales para algo, y hay que descubrir cuáles son. Yo sin querer lo descubrí y se fue dando. Tengo condiciones, hay que tener cierta capacidad de comunicación, de discreción, en fin, son capacidades que se tienen o no”.