El mensaje del padre Torquatti en esta Semana Santa atípica: “revisemos los supuestos e iluminemos nuestra forma de vivir”
En medio de una Semana Santa diferente, atravesada por el aislamiento obligatorio por la pandemia de coronavirus, el padre Domingo Torquatti aseguró por la radio que estos momentos son ideales para reflexionar. Y compartió los mismos pensamientos que poco antes había difundido a través de la red social Facebook.
“Jesús se puso en nuestras manos y fue recibido amorosamente por María y José y con sus manos puras bendecía y curaba a la gente cuyas manos lo acariciaban admirados y agradecidos. Pero se despertó en el corazón de los poderosos de la época por la envidia, la maldad que contagió a la muchedumbre lastimando su memoria y entendimiento.
Así con sus manos contaminadas por el odio empujaron a Jesús ante Pilato, que intentó zafar de esta situación de pandemia universal lavándose las manos y entregando al suplicio y a la muerte al Salvador de la humanidad de todos los tiempos.
Pero nuestro Buen Maestro un rato antes se había purificado plenamente poniéndose en las manos del Padre para probarnos que esa es la manera de evitar ser atrapados por el mundo.
Pensaba por ahí hoy debemos quedarnos en casa y lavarnos las manos para que los virus no nos hagan daño, pero Jesús nos aconseja lavarnos los pies, ‘los unos a los otros’ y caminar hacia fuera de nosotros en el Amor tomados de su manos, al encuentro con el Señor en su Maravilloso Reino”, expresó el sacerdote.
A continuación compartió una oración, escrita por él mismo, que dice:
“Jesús, que en ese encuentro Pascual con tus amigos predilectos, conociéndolos totalmente, les lavaste los pies en señal de amor y servicio, sin considerar lo que ellos harían sino concentrado en cumplir la voluntad del Padre, y así en tu misericordia los consagrarías para que fueran dispensadores del Pan de Eternidad y maestros del Verdadero Amor.
Luego, ya puesto en manos de la ceguera de los hombres, sin temer el contagio de su maldad y ante el poder humano y vano que se lavó las manos para no contagiarse de tu energía divina, al expirar exhalaste tu Espíritu para contaminar bondadosa -mente a la humanidad de todos los tiempos y hacernos ciudadanos de tu Reino para siempre. Gracias Jesús Nazareno, Mesías, Rey y Señor del Universo. Amén”.
Finalmente, pidió que “Jesús no nos abandone; todos damos todo por supuesto pero en este momento hay que revisar los supuestos, volvamos a iluminar nuestra manera humana de vivir. A ver si reflexionando recreamos nuestra vida más allá de estos momentos difíciles, y mejoramos un poco”.