El primer banco propio: Claudio García y Mario Molina evocaron su paso por el Banco Comercial

13 mayo, 2022 Leido: 2359

El primer banco propio: Claudio García y Mario Molina evocaron su paso por el Banco Comercial

Por iniciativa de un grupo de vecinos, entre los que se encontraban Sebastián Costa, Manuel Hurtado, Félix Bellocq, Carlos Anderberg, Domingo Echegoyen, Francisco Cantagalli, José Ferrario, Agustín Lizardi, Manuel Hurtado y Juan Bautista Istilart, en 1905 comenzaron las reuniones para fundar el que sería el primer y único banco propio para Tres Arroyos: el Banco Comercial.

En 1997, cuando el Banco Comercial de Tres Arroyos fue comprado por el Lloyds Bank, la prensa de la época definió a la entidad crediticia local como “pequeña pero de agresiva presencia en su ciudad de origen”. En 2004, el Banco Patagonia compró activos del Lloyds Bank y posteriormente se hizo cargo de la sucursal Tres Arroyos, hasta la actualidad.
Claudio García, aún en actividad, y Mario Molina, ya jubilado y con su propio emprendimiento desde el año 2005, ingresaron siendo muy jóvenes al banco y repasaron algunos detalles de cómo era la operatoria de la entidad, los vínculos que construyeron los trabajadores y compañeros y la fuerte inserción que tuvo en la comunidad. “Todos los que pasamos por el banco le agradecemos a la empresa habernos realizado por trabajar allí. Llegamos a tener el 60% de la cartera bancaria, en la época en que estaban el Banco Español, el Provincia, el Nación y nosotros, y de hecho nos reuníamos todas las tardes los cuatro bancos en el Nación porque en esa época existía lo que se llamaba la Cámara Compensadora para entregarnos los cheques de cada uno y proceder a las acreditaciones. En aquel momento era una familia bancaria, hoy la tecnología avanzó mucho tal vez para bien en algunos aspectos, pero se pierde el contacto con los compañeros de otras entidades”, reflexionó Mario Molina.
García, por su parte, aseguró que por los avances tecnológicos “ya no existen las distancias, de hecho recién atendí un llamado de un cliente desde España para verificar que la transferencia que hizo desde su teléfono estuviera bien realizada. Y ya estamos hablando de e-checks”.
“El trabajo para nosotros no era una carga porque éramos jóvenes, disfrutábamos de reunirnos, de cenar juntos, y además hacíamos travesuras con las que los jefes hacían la vista gorda. Y nunca tuvimos que golpear una puerta para pedir un aumento de sueldo: la gente del directorio siempre estaba pendiente de nuestras necesidades; incluso me ayudaron mucho a mí, en su momento, con un problema grave que tuve con una de mis hijas”, destacó Molina.
Finalmente, García recordó el momento en que el Banco Comercial dejó de operar como tal. “Los bancos chicos estaban complicados en la época de (el expresidente) Menem, cuando Erman González era ministro de Economía, porque empezaron a absorberlos los grandes bancos. El Lloyds quería expandirse al interior del país y buscaba puntos estratégicos como esta zona del sudeste, que es muy importante, y vio en el Banco Comercial la posibilidad de hacerse de una entidad fuerte localmente. Recuerdo cuando nos encontramos con unas personas extrañas, que nos reunieron en el auditorio, y nos recibió alguien hablando mitad en castellano y mitad en inglés, y tuvimos que incorporar un montón de palabras en inglés…Pero lo más triste fue lo que tuvimos que vivir cuando echaron, en el primer toque, 50 personas. Y quedamos del mostrador para adentro los que seguíamos trabajando, y del otro lado los que esperaban que les confirmen que los habían despedido. Pero lo bueno es que quedaron los vínculos con los que fueron nuestros compañeros y maestros”, concluyó.