Emiratos Árabes Unidos: entre el oro negro y la economía del futuro

18 junio, 2025

Emiratos Árabes Unidos: entre el oro negro y la economía del futuro

Con temperaturas que superan los 44 grados y una sensación térmica que hoy rozó los 46, la ciudad de Dubai sigue sorprendiendo no solo por su calor extremo, sino por la solidez de su modelo económico. Más allá del turismo de lujo y los autos de alta gama, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) han construido una economía basada en el control estatal, la inversión estratégica y la planificación de largo plazo.
A diferencia de otros países exportadores de petróleo, los EAU han usado su riqueza energética para edificar un Estado empresario. Empresas como Emirates Airlines o ADNOC, la petrolera nacional, son propiedad del Estado. Lo mismo ocurre con los puertos, aeropuertos y fondos de inversión soberanos como ADIA o Mubadala, que invierten en activos en todo el mundo. Esta arquitectura estatal permite generar rentas gigantescas que luego se traducen en beneficios para la minoría emiratí, que representa apenas el 10% de la población total de 10.000.000 de habitantes.

El resto, una masa laboral extranjera que constituye el 90% de los habitantes, sostiene la operativa del país. Los trabajadores, en su mayoría de países árabes, ganan sueldos bajos, entre 300 y 1.000 Dólares mensuales, mientras que los emiraties alcanzan ingresos superiores a 10.000 mensuales más amplios beneficios sociales, por ser ciudadanos locales.
El petróleo todavía representa una fuente relevante de ingresos, pero el país ha diversificado su economía con inteligencia. Dubai, por ejemplo, se apoya en turismo, aviación (Emirates), desarrollo inmobiliario y finanzas. El sector inmobiliario, si bien en crecimiento, enfrenta retos: hay sobreoferta en algunas zonas periféricas, aunque los precios siguen en alza en áreas céntricas.
El gran objetivo de Emiratos a largo plazo es la sustentabilidad, las reservas de petróleo son suficientes para 100 años, pero el país impulsa la transición hacia una economía verde y tecnológica. Invierten en energía solar, ciudades inteligentes, inteligencia artificial y educación de calidad. A través de sus fondos soberanos, aseguran ingresos futuros sin depender del petróleo.
Si bien el clima hostil y la dependencia de mano de obra extranjera presentan desafíos, Emiratos ha demostrado una notable capacidad de ejecución. Desde el desierto, un país planifica su futuro pospetrolero con precisión. Y hasta ahora, les está saliendo bastante bien.
Carlos Ordóñez, desde Dubai