Es rescatista y dejó todo para adoptar a una beba y cumplir su sueño

29 junio, 2020 Leido: 1272

Es rescatista y dejó todo para adoptar a una beba y cumplir su sueño

El licenciado en Trabajo Social, Pablo Fracchia, rescatista que se desempeñó en tragedias como las de LAPA y Cromañón, formó una familia monoparental tras adoptar a Mía, una niña que vivía sola en un hospital.

“Desde los 16 años, como voluntario, me dediqué siempre al trabajo en emergencias y desastres”, contó en diálogo con LU 24.
“Siento que a las cosas hay que cambiarlas y a eso lo encontré en el camino de la Cruz Roja y en el de la militancia. Desde adolescente sentí que no era heterosexual y para mí la moneda de cambio para poder salir del closet y ser definitivamente yo implicaba, al menos en mi cabeza, renunciar a la idea de ser papá, algo que es muy cruel”, reveló sobre su incansable lucha por los derechos de la diversidad sexual.
Al llegar de una emergencia en El Líbano, donde vivió dos meses, y luego de separarse, empezó a pensar en la idea de un proyecto de vida que incluía un hijo sin una pareja. “Me anoté con todos los miedos y pensé que no me iban a elegir nunca porque el sistema de justicia siempre es muy patriarcal, con una mirada tal vez un poco oxidada. Tuve la suerte, que no debiera ser tal, de que me tocó un Juzgado con una jueza que entendía las cosas de manera mucho más técnica y enfocada en los derechos del niño, junto a un equipo que la acompañaba”, afirmó.
“Desde el momento en el que me anoté pasaron dos años hasta que sonó el teléfono con el famoso llamado”, agregó. Fue así que realizó la entrevista, en la que le explicaron que había una niña que hacía un año vivía en un hospital, donde se le practicó una cirugía de urgencia a los 4 días de nacer, que casi le costó la vida y por la quedó con una bolsita de colostomía.
“Me preguntaron si estaba interesado y les dije que sí. Pero con esto del prejuicio pensé que iban a elegir a alguna de las otras cuatro familias heterosexuales que se habían postulado. Le pedí a mi mamá que me acompañara porque no quería estar solo y al salir lo hice medio triste ya que especulé que me había ido mal. Me llaman del juzgado, pensé que me había olvidado algo, y me dicen que me eligieron”, agregó. Al preguntar el porqué de esa elección, la jueza le dijo: “sentíamos que Mía necesitaba a alguien que la abrace durante un año y medio por todo lo que había pasado y por ser abandonada. Sentimos que vos era la persona que se lo podía dar”, recordó.
Al otro día fue al hospital y empezó con el proceso de vinculación. Paralelamente, estuvo el acompañamiento familiar para adecuar el hogar. “Desde hace 9 meses está conmigo en casa”, concluyó.