Falleció “Tito” Otero. Había contraído Covid hace varias semanas (video)

12 enero, 2021 Leido: 31275

Falleció “Tito” Otero. Había contraído Covid hace varias semanas (video)

Esta mañana se produjo el fallecimiento de Oscar Alberto “Tito” Otero. Reconocido peluquero y pionero en la actividad en Tres Arroyos. Tenía 68 años y estaba internado en el Hospital Pirovano desde hace  varias semanas. Había contraído Coronavirus. La batalla fue dura. La peleó hasta último momento, pero lamentablemente los esfuerzos no alcanzaron para la sobrevida. Sus restos serán llevados al Cementerio Parque las Acacias de Necochea.

Adiós, “Tito”
Escribe: Omar Eduardo Alonso

Nació en un conventillo, fue ciruja, repartidor de carne y finalmente peluquero. Se desarrolló desde bien abajo pero buscando siempre un poco más en el camino de la superación personal y profesional.
Oscar Otero, fallecido horas atrás, me contó su vida en una entrevista para el programa “esto es Historia” el 4 de noviembre de 2017, revelando sin tapujos situaciones que no podrían imaginarse de una persona exitosa.
Conventillo de Falucho y Suipacha donde vio la luz. Su padre trabajador de la fábrica Istilart. Posteriormente sus padres, Oscar Antonio y Noemí Smith, se domicilian en León 1115 donde crecen cinco hijos.
Momentos económicos difíciles y Tito acompaña a su padre en la labor de ciruja. “Pero tuve una infancia feliz”, contaba.
Concurrió a las escuelas 5 y 21, pero no le gustaba estudiar.
Su primer “cliente” fue un perro de su abuelo, que era sereno en EIMA. Su tijera dio cuenta del pelaje del noble can. Tenía 7 u 8 años-recordaba-y fue cuando el abuelo sentenció: “Ud. va a ser peluquero”.
Fue repartidor de carne en bicicleta, de un establecimiento que funcionaba en el Mercado San Martín, durante varios años.
Jugó al fútbol en las inferiores de Huracán y por gestión de Roberto Bottino fue probado en Ferrocarril Oeste, junto con otros compañeros.
Allí, la revisión médica determinó que tenía un soplo al corazón. Truncada la posibilidad, el camino de la peluquería era el que apuntaba como única alternativa.
Fue un simpatizante incondicional del Club Atlético Independiente.
Fue monaguillo y el reverendo Isidoro Broilo le habilitó la posibilidad de aprender en la peluquería de la escuela Ranchos de la Virgen de Luján.
A los 15 años quiere estudiar y va a la casa de una tía en Buenos Aires. Luego se alojaría en una pensión y se sostendría trabajando en distintos rubros, incluyendo de lavacopas.
Periódicamente visitaba Tres Arroyos y cortaba el pelo en la fábrica EIMA, donde forjaría sus primeros clientes.
Tras cumplir el servicio militar, ya recibido, comenzaría su despegue profesional y formaría familia a sus 23 años.
Su peluquería estuvo en distintos lugares de la ciudad: Castelli 429, Avenida del Trabajador 1170 (al frente de su primera casa propia), San Martín 243, en calles 9 de Julio y Alsina, hasta la instalación en la cuadra del 500 de la avenida Belgrano.
Tuvo su escuela propia y dictó cursos durante una década en el Centro de Formación Profesional.
Fue un inquieto perfeccionista en permanente evolución pero nunca se consideró un coiffeur o un estilista. “Nunca dejé de ser peluquero”, afirmaba.
Marcó un tiempo y una forma de trabajo que hizo que se constituyera en una autoridad en la materia y en consecuencia contara con la adhesión de una clientela incondicional.
Su apodo y apellido, “Tito” Otero, se constituyeron en una marca que será difícil de olvidar.