Feminismo y mujeres empoderadas – Escribe: Omar Eduardo Alonso

14 mayo, 2022 Leido: 431

Feminismo y mujeres empoderadas – Escribe: Omar Eduardo Alonso

Esta crónica pretende hacer referencia de algunas mujeres que han tenido actuación notoria en el ámbito político lugareño. En este caso solamente en relación con la política.
Y destaco la palabra “algunas”, porque de ninguna manera se pretende escribir en términos absolutos, es decir que puede haber olvidos y omisiones.
En todo caso, puede significar un disparador para que los lectores de esta columna hagan llegar observaciones que permitan corregir o completar la nota.
Soy un observador ocupado pero cuando se trata de historia se hace referencia a períodos lejanos en el tiempo y a veces los datos se diluyen.
Hechas estas salvedades, me parece interesante señalar que Tres Arroyos ha tenido dos intendentas municipales.
Ciertamente las mismas no surgieron de compulsas electorales; sus gestiones fueron breves y con el objeto de reemplazar a los jefes comunales en ocasiones de licencias adoptadas.
La primera fue la escribana Velia Rey, quien ocupó el cargo durante una licencia del entonces intendente Jorge Foulkes, primer jefe comunal luego de la recuperación de la democracia en 1983.
Velia Rey de Conti había sido electa concejala tal como había ocurrido en 1952 con su madre Velia Teresa Rocca de Rey quien fue la primera edil tresarroyense tras la implantación del voto femenino.
La señora de Rey era una decidida militante radical y docente.
La segunda y última hasta el momento, es la doctora Claudia Cittadino, responsable de reemplazar al señor Carlos Sánchez, durante su licencia.
Es cierto que hubo intentos de mujeres políticas pero no alcanzaron los objetivos a través del voto de la ciudadanía.
Una de ellas fue la escribana Martha Blanco quien popularizó su frase de campaña “Yo quiero ser Intendente”.
De la misma manera que esa consigna quedó registrada en la memoria política lugareña seguramente lo hará la frase “esto me está gustando”, que según se afirma pronunció la doctora Claudia Cittadino.
También recorrió un camino político hacia la administración municipal la señora Alma Sapag y lo mismo pretendió la entonces senadora Graciela De Leo.
No puede olvidarse que la abogada Rosa Modesta Galván fue diputada provincial, tras consagrarse acompañando la propuesta de Carlos Menem, quien venció a Antonio Cafiero en la compulsa interna del PJ.

Concejalas

No voy a enumerar aquí a las numerosas mujeres que desde hace tiempo vienen ocupando bancas en el Concejo Deliberante.
Es que el establecimiento de cupos ha facilitado ese acceso, en mi opinión un mecanismo nefasto que da por tierra con los méritos que puedan exhibirse.
El ejercicio de la actividad pública, sin distinción de géneros, debe estar en manos idóneas. Si se proclama la igualdad de mujeres y hombres, no deberían aplicarse privilegios de ninguna naturaleza como no sea de las capacidades de los/las candidatos/as.
Desde el punto de vista de la historia me parece más adecuado recordar a algunas mujeres que han actuado en distintos partidos, incluyendo varias que no ocuparon cargos públicos.
Me parece justicia encabezar con la señora Elsa Esther Mengelle, quien falleciera el 23 de febrero de 2015.
Casada con Eduardo Alejandro Cano, tuvo una relación de amistad estrecha con María Eva Duarte y fue su delegada personal para organizar en Tres Arroyos la rama femenina del peronismo.
Ocupó algunas funciones en el área social de la municipalidad local.
Juana Matti era esposa de un médico pediatra con consultorio en calle Dorrego, y fue activa participante en los primeros tiempos del peronismo lugareño.
Carmen Lépez, N. Solfanelli, “Chicha” Volponi, Liliana Bisso, tuvieron a su tiempo un considerable peso político, en varios casos actuando como punteras y aportando volúmenes importantes de votos.
Tampoco se puede olvidar a Elena Catalina Martínez, recordada como Caty Pili o a Laura Lauría, Norma Gaído Bas, Adriana Guerrero, Laura Aprile y María Marta Naveyra, entre otras.
Repasando crónicas de la década del 30 pude detectar solamente alguna participación de una mujer de apellido Ydiart, en el radicalismo, aunque no en papel protagónico.
Es más, hacia 1933 se renovaban autoridades partidarias, incluyendo al Partido Demócrata Nacional (conservadores), el Partido Socialista y el mismo radicalismo.
En ningún caso se incluyeron mujeres en sus estructuras partidarias.
Pasarían varias décadas para que se encuentren figuras femeninas empoderadas desde la política.
Apellidos como Rudi, Ochoa, Vallejos o Dibbern y otros, cuentan con peso propio dentro del Comité Enrique Betolaza.
Quizás la trayectoria más importante corresponde a Susana Dibbern quien fue abonada a una banca en el Concejo Deliberante y partícipe importante en la discusión y tratamiento de numerosos temas de importancia comunitaria.
De la misma manera, puede mencionarse a Estela Vallejos como dirigente partidaria y concejala.
Las mujeres en la política lugareña han tenido importancia relevante y en muchos casos superando en compromiso a sus pares varones. Y la siguen teniendo.
Párrafo especial merece Irma Othar, quien enrolada en el comunismo alcanzó un reconocimiento internacional. En todo caso recomiendo leer su historia en la crónica publicada en este espacio el 22 de mayo de 2021.
Invito a los lectores a aportar recordaciones específicas, con datos precisos que den lugar a retomar este tema a futuro.

Ilustración: es reproducción de una imagen que acompaña a una convocatoria realizada por el Museo de la Mujer, que funciona en el Pasaje Rivarola 147 en CABA. Una de sus impulsoras es Valeria Salum, quien pasara por el programa “esto es Historia” en función de sus investigaciones sobre cuestiones históricas de la prostitución y por cuya gestión fue donado por mí para dicho museo un registro municipal de dicha actividad. Una reivindicación del feminismo.

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