Grieta y revancha

26 septiembre, 2020 Leido: 986

Grieta y revancha

Desde los orígenes de nuestra historia se han suscitado las diferencias irreconciliables que hoy hemos definido como “la grieta” y que, además de ser habituales, muchas veces han derivado en revanchismos de distinta naturaleza.
La intemperancia política, devenida en violencia física o sicológica, ha sido habitual también en Tres Arroyos y no distingue entre unos y otros de los partidos actuantes.
La puja entre conservadores y radicales, especialmente, pero también socialistas, en la década del 30, denominada como “infame” en función del fraude electoral, era por momentos hasta despiadada.

Mi madre me contaba que en varias ocasiones las mujeres de su familia, incluyéndola, fueron corridas por conservadores a caballo y a talerazos, pues las identificaban con el radicalismo.
Pero al margen de esas anécdotas, este mes se cumple un nuevo aniversario de la denominada Revolución Libertadora que se inició con un golpe cívico militar que derrocó a Juan Domingo Perón.
Las acciones se iniciaron el 16 de setiembre de 1955 y el día 23 asumió como presidente provisional el general Eduardo Lonardi.
El odio contenido hasta entonces dio paso a acciones de revancha propiciadas desde el nuevo régimen o toleradas en la acción de brigadas civiles deseosas de venganzas de distinto tipo y envergadura.
Y Tres Arroyos no estuvo exenta de ese tipo de manifestaciones en lo que pareció semejarse a lo ocurrido, pero a la inversa en ocasión del 17 de octubre de 1945, o con la asunción del peronismo en 1946.
Sobre esto último me ocuparé el mes próximo.
Algunos detalles
En Tres Arroyos era Intendente Municipal el peronista Carlos Menéndez que había asumido en mayo de 1952. Fue reemplazado por el Mayor del Ejército García Prado en un interinato hasta la asunción del prestigioso médico Pedro Aguirre como comisionado municipal.
La caída del peronismo significó aquí una verdadera caza de brujas y acciones de amedrentamiento con recurrencia a la violencia.
Quizás un ejemplo muy interesante se produjo en detrimento de otra prestigiosa figura del ámbito académico quien estaba muy identificado con el movimiento peronista: el profesor Alberto Dassis.
El hostigamiento sufrido en su ámbito de trabajo, el Colegio Nacional, determinó que debiera dejar su cátedra.
El periodismo de entonces hacía lugar a numerosas denuncias sobre presuntas irregularidades con que se encontraba la nueva gestión y hasta aparecieron publicaciones con escraches concretos.
Acompaña a esta nota reproducciones de la revista “En Marcha”, primer ejemplar, donde se consigna la situación del señor Aurelio Mónaco, quien ocupara durante muchos años la delegación del Ministerio de Trabajo de la Nación.
Obviamente, el señor Mónaco, adhería sin tapujos al peronismo y fue un entusiasta celebrante de la llegada al poder de esa expresión política en 1946.
Se hace referencia a que figuraba y cobraba como empleado municipal, pero las imputaciones más pesadas recaían en el delegado de Trabajo y Previsión Social, Antonio Di Filippo que—dice—reforzaba sus ingresos con un sueldo como municipal, presumiblemente de barrendero.
En Trabajo y Previsión se instalaba en su reemplazo al señor Guillermo Bonavento, de larga militancia gremial.
Se repasa en su contenido todo el proceso de intervención de los sindicatos actuantes en este medio y menciona los desafíos que a su juicio debía enfrentar el doctor Aguirre.
La CGT Regional quedaba a cargo de los dirigentes Altuna, Pedevilla y Quinteiro. Reemplazaban a dirigentes como Vicente Bruno y Justo Rodríguez, entre otros.
También se escracha a los señores Carlos Franzosi y Alfredo De Antonis, acusándolos de recibir sueldos docentes indebidos como recompensa a su alineamiento político y se exhiben recibos de sueldos. (se incluyen 3 reproducciones de la mencionada revista)
Cabe acotar que Franzosi tendría una participación importante al frente de la Junta Vecinal del Barrio Escuela 18, y como tal potenció una fuerte mejora en toda la barriada, siendo muy cercano al doctor José Campano.
Hay algunas particularidades interesantes de destacar.
La Revista en Marcha indica domicilio en Colón 347 y dice que “Tiene editor responsable”, pero no lo menciona. Estaba impreso en los Talleres Gráficos Moreno SRL.
Publicitariamente era acompañada por las firmas Villanueva y Pérez, de Lavalle y Moreno; Héctor A. Jurado, en Moreno 102 y Tienda El Cóndor, de Colón 284.
Se afirma en otra parte que el Hospital Pirovano recobraba su nombre original y que el establecimiento había sido utilizado políticamente.
Al frente del mismo era designado el doctor Antonio Mohovich pero se incluía en el plantel a los médicos Giardino, Fontán y Santoro.
Como se ve, se desarrollaba—con o sin razón—una fuerte campaña tendiente a exponer una supuesta o real corrupción instalada en la gestión precedente.
¿Alguna diferencia con respecto a lo que viene ocurriendo en los últimos años aún a pesar de la consolidación democrática? Solo matices.

Fotos que se incluyen:
1-Intendente saliente Carlos Menéndez
2-En el Concejo Deliberante, además del Intendente se observa a Dassis, Bruno, Rodríguez y Enrique Cabo, entre otros
3-Enrique Cabo
4-Justo Rodríguez, emblemático dirigente de la construcción.
5-Vicente Bruno que ocupaba la titularidad de la CGT
6-Rodríguez y Cabo, al centro.
7-Rodríguez y otros dirigentes políticos y gremiales
8-Colocación de una ofrenda a Eva Duarte, en 1952.
9-En primera fila los dirigentes gremiales de aquel momento Bruno, Martínez, Rodríguez y Barros.

Escribe: Omar Eduardo Alonso – [email protected]
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