Guardavidas de Monte Hermoso le salvaron la vida a un turista en España
Todo empezó con el pedido de ayuda de una mujer alemana en el puesto de guardavidas de la Playa de Aros, en España. Tratando de hacerse entender, desesperada, se señalaba el corazón.
Los guardavidas montehermoseños Magalí Lombardelli y su novio Cristian “Queco” Poli, quienes viajaron allí para trabajar en la temporada alta europea, entendieron que debían actuar rápido. Tomaron el desfibrilador (DEA) y el oxígeno y corrieron detrás de la mujer.
“Llegamos a un hombre de 53 años, también alemán, que estaba atragantado. Resultó que tenía una obstrucción total. Hicimos la maniobra de Heimlich pero entró en paro cardíaco”, contó Magalí, quien a punto de cumplir sus 21 años, pasó por esta prueba extrema, sabiendo que de su accionar dependía, en gran parte, la vida de este hombre.
La Maniobra de Heimlich es una técnica para salvar vidas en caso de asfixia por obstrucción. Es un procedimiento de primeros auxilios para desobstruir el conducto respiratorio.
“Lo recostamos en el suelo y empezamos con las maniobras de reanimación. Mi novio le hacía RCP mientras yo abría el DEA . Le hicimos tres ciclos de RCP hasta que recuperó el conocimiento. Le pegamos las etiquetas y el DEA nos fue llevando y llevando hasta que el hombre pudo salir”, narró la montehermoseña.
“Mientras yo despegaba el DEA otro guardavidas, que es de Perú, preparaba el oxígeno y le colocamos la mascarilla. Acá no se hace respiración boca a boca”, dijo.
El hombre se reanimó pero seguía teniendo la obstrucción aunque ya no era total, sino parcia.l. Respiraba con dificultad. Cinco minutos más tarde llegó la ambulancia.
“Todo fue muy rápido. Fue un momento horrible pero las cosas te salen solas y el conocimiento aparece de golpe”, contó.
“Pensás que no te va a pasar nunca y después la gente te agradece, la familia te escribe desde lejos, y se siente muy bien, se nos sale el corazón del pecho”, comentó a La Nueva.
Magalí no duda en que si llegaba antes que ellos una persona que no sabía hacer las maniobras de primeros auxilios o si los turistas esperaban un poco más para llamarlos, el hombre fallecía.
“Entró en paro enseguida y necesitó todo rápido. Después de que pasó hablamos entre nosotros para ver si había algo por mejorar, pero la verdad es que estuvo bien. Fue rápido y extraordinario. Lo cuento y se me pone la piel de gallina”, señaló.
El hombre formaba parte de un grupo de ciclistas en el que había algunas personas mayores. Se detuvieron a hacer un picnic en la rambla porque justo era la hora de comer. La persona se atragantó con una remolacha y los guardavidas lo alentaron a toser.
“En el momento no te das cuenta, estás en shock, pero cuando la persona se va con vida, porque la pudiste reanimar, saber que hiciste las cosas bien es una satisfacción increíble”, destacó.
Comentó que en Monte Hermoso los guardavidas están más preparados para la prevención y en España, para reaccionar después de lo sucedido.
Ella realizó su primera temporada en Monte el pasado verano -se recibió en 2016- y de allí partió a España con su novio, que es oriundo de Macachín (La Pampa) y vive en el balneario desde hace tres años.
“Fue mi primera situación tan extrema. En Monte Hermoso hacemos bastantes rescates en el agua. Acá no tuve que entrar al mar pero tuvimos situaciones en la playa porque queda un turismo de gente mayor y hace mucho calor y el agua está más fría. El cambio de temperatura brusco genera impacto”, comentó.
“Con mi novio, y con mi tío Nicolás Kais, que está con nosotros en España, decidimos venir porque se dio la oportunidad y no lo pensamos dos veces”, contó.
Ella estaba realizando la carrera de Educación Inicial en Coronel Dorrego y decidió emprender el viaje en busca de una nueva experiencia.
Ahora se encuentran todos en la Costa Brava en la playa S’ Agaró, anclada en una comarca catalana.
“Acá las playas son muy chiquitas, algunas artificiales. La playa de Sant Pol tiene unos 500 metros y tenemos el puesto -allí se denomina “bravo”- en mitad de la playa. En temporada alta hay torres pero ahora las sacaron. En Monte tenemos un puesto cada 200 metros”, dijo.
“Soy nuevita en esto, trato de absorber experiencia de todos lados y exprimir a las personas que tienen mayor conocimiento”, agregó.
Cristian Poli, su pareja, lleva 8 temporadas como guardavidas en Monte Hermoso.
Fuente: La Nueva.