La economía de las dos velocidades: la macro mejora, pero la mayoría de la población no lo percibe
Contador Carlos Ordóñez
La economía argentina continúa mostrando señales positivas en sus principales indicadores macroeconómicos. La inflación mantiene una tendencia descendente, el equilibrio fiscal continúa siendo el principal ancla del programa económico, el riesgo país se redujo y el Banco Central comenzó lentamente a recomponer sus reservas internacionales.
Sin embargo, esa mejora todavía no se refleja en la vida cotidiana de la mayoría de los argentinos. El consumo sigue débil, la industria y la construcción aún muestran dificultades y el empleo privado registrado continúa sin despegar. Allí aparece la principal explicación de por qué gran parte de la población no percibe una mejora en su situación económica.
Uno de los datos más importantes es el nivel de reservas internacionales. Hoy representan alrededor del 6% del Producto Bruto Interno, una proporción muy inferior a la de otros países de la región. Brasil mantiene reservas equivalentes a cerca del 15% de su PBI, Chile supera el 25% y Perú ronda el 30%. Esa diferencia explica por qué el Gobierno continúa priorizando la acumulación de dólares para fortalecer la estabilidad financiera y reducir la vulnerabilidad de la economía.
El crecimiento también presenta fuertes contrastes. Durante el primer trimestre el Producto Bruto Interno aumentó alrededor del 2,3% interanual, pero el impulso provino principalmente del agro, la minería y la actividad financiera, sectores de elevada productividad y perfil exportador.
En cambio, las actividades que generan mayor cantidad de empleo todavía avanzan con mucha lentitud. La industria manufacturera continúa por debajo de los niveles previos, el comercio permanece prácticamente estancado y la construcción aún no logra consolidar una recuperación sostenida.
Esta realidad también se refleja en el mercado laboral. Si bien la tasa de desempleo se mantiene relativamente estable, el empleo privado formal todavía no recupera dinamismo y el consumo masivo continúa por debajo de los niveles registrados antes del fuerte ajuste económico.
En ese contexto, distintos economistas coinciden en que la Argentina atraviesa una economía de dos velocidades. Por un lado, los sectores vinculados al agro, la energía, la minería y las exportaciones muestran una evolución favorable. Por otro, buena parte del mercado interno, las pequeñas y medianas empresas, el comercio y la industria continúan enfrentando una demanda débil y márgenes muy ajustados.
El desafío del Gobierno para los próximos meses será transformar la estabilidad macroeconómica en una recuperación que llegue efectivamente a la economía real. La consolidación del equilibrio fiscal y la baja de la inflación constituyen avances importantes, pero la verdadera prueba será que esa mejora se traduzca en más inversión, más empleo privado, mayor consumo y una recuperación sostenida del poder adquisitivo de la mayoría de los argentinos.