La envidia sana, ¿existe?

4 agosto, 2025

La envidia sana, ¿existe?

A todos nos ha pasado que nos hemos encontrado deseando lo que otra persona tiene o sintiéndonos mal cuando a alguien que conocemos logró lo que nosotros queríamos. Ese sentimiento es universal a todos los seres humanos y es conocido como envidia, un sentimiento que todos hemos tenido en algún momento de nuestras vidas.

Pero ¿Qué es realmente la envidia? ¿Por qué surge? Y lo más importante, ¿Cómo podemos gestionarla de manera saludable para que no afecte a nuestro bienestar o nuestras relaciones?

Muchas veces circula el comentario de “te envidio sanamente”, es importante desmitificar está frase. La “envidia sana” como tal no existe. Lo que a menudo se describe como envidia sana, en realidad, se refiere a la admiración o inspiración. Sentir admiración por alguien que ha alcanzado algo que nosotros deseamos no es negativo. La admiración es una fuente muy potente de inspiración. Cuando admiramos a alguien, reconocemos su éxito y lo usamos como motivación para trabajar en nuestras propias metas.

La envidia es un sentimiento negativo que se desencadena cuando deseamos lo que otra persona tiene: ya sea éxito, bienes materiales, habilidades o incluso características personales. Se trata de un sentimiento que se basa en la comparación que nos hacemos con el otro.

La envidia tiene varias causas, muchas de ellas relacionadas con nuestra percepción de nosotros mismos y de los demás. Las más comunes son expectativas sociales, inseguridad personal, metas no alcanzadas, competitividad social.

Mas allá de que es un sentimiento que todos en algún momento de nuestra vida hemos sentido o podemos sentir, es importante pensar si somos una persona envidiosa o si nos estamos vinculando con alguien de esas características. Porque la envidia no es saludable y no genera vínculos saludables.

Las personas envidiosas se caracterizan por críticas constantes, fingen desinterés por los logros ajenos, suelen compararse de manera constante o minimizan los logros de los demás.

Es común confundir la envidia con los celos, pero son dos sentimientos distintos. La envidia aparece cuando deseamos lo que otra persona tiene. Los celos, en cambio, surgen cuando tememos perder algo que ya tenemos, como el cariño de una pareja o una amistad. Mientras que la envidia mira hacia lo que nos falta, los celos se centran en el miedo a perder lo que ya tenemos.

Para superar los sentimientos de envidia es importante en primer lugar, reconocerlos, ser honesto y aceptar que estás sintiendo envidia. Lo importante es poder gestionarlo de manera efectiva. En lugar de centrarte en lo que te falta, hay que intentar enfocarse en lo que ya tenemos. La gratitud por las cosas buenas de la vida puede ayudar a sentirse más satisfecho y a disminuir la necesidad de querer lo que tienen los demás.

La envidia está muy ligada a la inseguridad personal. Fortalecer la confianza y compararse con el propio progreso, valorar las propias cualidades te ayuda a reducir la comparación constante.

Y lo más importante es enfocarse en los propios objetivos, en lugar de mirar lo que otros están logrando, dedicar la energía a trabajar en tus propias metas.

Segmento “Mente abierta”. Lic. Anahí Peetoom Mat. N° 40268