La fantástica experiencia de la doctora Isabel Tarchinale en la Antártida

24 febrero, 2020

La fantástica experiencia de la doctora Isabel Tarchinale en la Antártida

La doctora Isabel Tarchinale, aun emocionada por sus vivencias, contó por LU 24 que “fue fantástico haber estado en la Antártida. Hace 20 años, cuando cumplí mis 40 dije que me lo iba a autoregalar y logré hacerlo”. Contó que se trata de “un lugar impensado, no se puede transmitir en palabras ni imágenes, por más que hagas videos y saques muchísimas fotos, lo que se siente”.

“El estar ahí no hay manera de transmitirlo. Todo te llama la atención, si tuviera que elegir algo no sabría qué. Desde la inmensidad, lo prístino, la cantidad de vida que tiene, en un lugar tan inhóspito y con un clima difícil que una se pregunta cómo puede haber tanta vida y sin embargo la hay y es hermosa. Es fantástico lo que se ve”, resaltó.

Quien fuera secretaria de Salud de la Municipalidad de Tres Arroyos formó parte de una expedición de turismo y fue la única argentina dentro del contingente del viaje que duró 10 días. Relató que desde Tres Arroyos fue a Bahía Blanca y allí tomó un avión hasta Ushuaia. Después de un día, se embarcó en un buque de bandera canadiense operado por una empresa argentina. Casi dos días le llevó atravesar el Pasaje de Drake, “considerado el mar más peligroso del mundo que estuvo bastante tranquilo, comparado a otras veces, según nos decían, así y todo se mueve y hasta hay gente que se descompone”. Llegó a la Isla Media Luna que pertenece al archipiélago de las Shetland del Sur y luego hasta el paralelo 66 grados sur.

“Tuvimos un tiempo muy benévolo entre 0 y 1 grado, con poco viento. Pudimos hacer todas las actividades que estaban programadas menos la última, ya que cambiamos de destino porque había vientos de más de 130 kilómetros por hora”.

“Los guías son todos científicos y nos daban charlas sobre algún tema y el calentamiento global y sus inconvenientes es algo permanente transversal a todo lo demás”, agregó Tarchinale.

En cuanto a la fauna, observaron “ballenas orcas, lobos marinos, focas y pingüinos de varias clases”.

La alimentación fue “variadísima y excelente. Muchas verduras, carnes distintas y muy bien elaboradas. Todos los días ofrecían un plato distintito y hasta comimos una parrillada”.

A la travesía “puede ir cualquier persona que goce de buena salud ya que no hay mayor asistencia que la doctora que va a bordo para atender alguna situación de emergencia. Tenés que ir con un seguro de vida bastante alto que permita tu repatriación. Ahí no se puede resolver absolutamente nada ni tampoco existe la fantasía de que va a llegar un helicóptero. Pero cada centavo invertido valió la pena”, finalizó.