Los gráficos en nuestra historia

16 mayo, 2020

Los gráficos en nuestra historia

Mucho más allá de la situación coyuntural de la industria gráfica local, es preciso honrar una rica historia de ese sector en el orden local.
El 7 de mayo se evocó el Día del Gráfico, una jornada que honra la memoria de María Eva Duarte de Perón, que nació en esa fecha en 1919.
Fue un reconocimiento que los trabajadores del sector le hicieron por fuerte compromiso e impulso que Eva dio para que se firmara la primera convención colectiva de trabajo de alcance nacional, lo que ocurrió el 17 de junio de 1950.

Ese fue un momento sustancial para los trabajadores gráficos, pero bueno es recorrer la historia del sector en Tres Arroyos, previo incluso al mismo.
Debe quedar claro, previamente, que la celebración del 7 de mayo no tiene que ver con la actividad empresarial del sector, sino que tiene una implicancia de estricto carácter obrero.
El Sindicato
El 16 de agosto de 1941 se reunieron en la biblioteca Cacuri 26 trabajadores con la finalidad expresa de sindicalizarse y concretando de inmediato la conformación de la Sociedad Obreros Gráficos de Tres Arroyos, que luego se transformaría en Sindicato.
En la ocasión se conformó una comisión provisoria y el 23 de agosto se distribuyeron los cargos correspondientes.
Fue secretario General, Basilio Palacios; de Actas, Raúl Piscicelli; Tesorero, Manuel Blanco.
Vocales: Francisco Soteras, Carlos Franzosi, José Bastianelli, Sven Segovia, Raúl Urbieta, Víctor Herrera, Constantino Ordóñez y Angel Taminelli.
El 12 de abril de 1942 se pidió y obtuvo la afiliación a la Federación Argentina de Trabajadores de Imprenta que había sido fundada en julio de 1941.
El 31 de julio renunció el titular del gremio, Basilio Palacios quien fue reemplazado por Carlos Franzosi, quien fue reelecto en diciembre de ese mismo año.
En el período 1944/45 es designado Secretario General Raúl Piscicelli a quien luego sucedieron Víctor Herrera, Angel Leonardi, Vicente Bianchi (quien llegaría a ocupar la titularidad de la CGT Regional), Segundo Manuel Valle (quien tendría activa participación política), Quinto Leonardi, Eduardo Jatib, Egar Cuestas,
Desde 1984 y hasta el 2003 fue titular el señor Héctor Gizzi y luego José L. Pili.
Desarrollo
Hasta que se logró el primer convenio colectivo, en 1950, las tratativas se hacían entre obreros y empresas.
El 7 de mayo de 1982 se compró el edificio de Quintana 225 a razón de 72 millones de pesos en efectivo. Luego de su refacción total funcionó como sede gremial. El inmueble fue vendido en un proceso de desarticulación del gremio.
Los dirigentes Vicente Bianchi y Héctor Gizzi participaron en abril de 1983 en la provincia de Córdoba, del Congreso ordinario de la Confederación Latinoamericana de Trabajadores de la Industria Gráfica. Allí estuvieron delegaciones de Panamá, Uruguay, Perú, Chile, Colombia, Venezuela y otros países.
En noviembre de 1984 se realizó en Tres Arroyos una reunión regional, y ese mismo mes se construyó un salón de 30 metros cuadrados en la planta alta del edificio gremial.
En agosto de 1991 se celebraron los 50 años de la organización sindical con la asistencia de las máximas autoridades de la Federación y delegaciones de distintos lugares del país.
En setiembre de 1993 se aprobó la compra de un predio de 2 hectáreas para ser usado como centro de recreación y que incluía una vivienda, natatorio, fogón, cancha de fútbol y otras dependencias.
El día 17 se firmó el boleto de compra venta. El predio tendría el mismo destino que la sede gremial.
En 1998 se iniciaron los trámites de inscripción gremial y al año siguiente el Ministerio de Trabajo la otorga por resolución del 27 de julio, con el número 2130.
En diciembre del 2001 se regularizó la situación patrimonial del gremio.
Como se observa, el sindicato local fue una de las filiales más antiguas del país y dirigentes locales ocuparon funciones de orden nacional en más de una oportunidad.
En su trayectoria hubo conflictos diversos y también se concretaron desapariciones de empresas emblemáticas, como Imprenta La Minerva, que tenía 16 empleados; Imprenta Miralles, que tenía 12; el Diario La Hora, con 15 trabajadores y la Imprenta del Ejército de Salvación cuando contaba con 6 empleados.
Hubo otras más, de menor envergadura, y el sector sufrió progresivamente la reducción de los requerimientos de mano de obra en función de los cambios tecnológicos operados.

* Escribe Omar Eduardo Alonso – [email protected]
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